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martes, 24 de diciembre de 2013

REGALO DE NAVIDAD



Nochebuena con:
Un poco de tolerancia.
Un poco de perdón.
Desprendimiento y comprensión.

Otro poco de buena fe.
Corazón abierto.
Compasión y equidad.

Abrazo limpio.
Alimento y aliento.




De: VERSOS CON VERSOS 2016 de Rogger Alzamora




jueves, 12 de diciembre de 2013

LA PERSIANA





Que guarda las contingencias escolares,
heroicos triunfos y profusa amargura,
la infancia preciosa, juventud sagaz,
la siembra de libros y la piel esponja.
Que oculta la luz permanente,
que alimenta la luna con más sueños.

Que guarda las dichas intangibles,
que no esconde las penas, el vacío,
las tormentas ni el caos;
que no abandona la música de los recuerdos,
ni la prosa de los delirios.

Que sostiene la rebeldía,
perdura, acomete y confronta;
que transita el riesgo y las promesas.
Que esconde tribulaciones y exequias,
placeres y desdichas,
ojos y ceguera.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

jueves, 5 de diciembre de 2013

DESPUÉS DE HABER AMADO



Hoy que vas trepada en el tren de la felicidad.
Que de lejos gozas la nieve sin recordar el frío,
y que la vida te da lo que has buscado:
aplomo, lujo, fruto, amante, amor y estilo.

Hoy que llenas tu jardín de colores únicos,
aromas, belleza, holgura, visón, armonía,
certeza y orgullo, miel y lozanía,

no puedo dejar de advertir que todo eso
no es más caro que el poco amor que alguna vez te di.



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

domingo, 17 de noviembre de 2013

SOBRE EL AMOR YA TODO SE HA ESCRITO




Sobre el amor ya todo se ha escrito.
Mas, hay cosas que no tienen explicación.

Por ejemplo:
Falta explicar por qué tanta reincidencia,
falta saber por qué perder lo ganado.
Intento explicar tan notorias contradicciones.

Con un universo de verbos huecos,
con una maraña de lugares comunes,
con una galaxia de argumentos banales.

No es posible atar luces y sombras,
como tampoco corazón y pensamiento.

En el vasto territorio de ilusiones y promesas,
no es fácil encontrar glosario,
conveniente elocuencia, razón y sensatez.
Hay bosques insondables
que desembocan en mares de inmadurez.

Puedo empezar escribiendo,
por ejemplo:
que no soñé con un lugar en tu cama,
sino con la pradera de tu corazón.





DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ACUÉRDATE MARIPOSA DE LOS MONTES




Acuérdate mariposa de los montes,
tu primer vuelo ante la luz del poniente,
tus escasos colores y tu mirada torva.
Acuérdate de tus dominios de entonces,
que no tenían de Alhambra ni Babilonia,
que no paseabas ni patios ni palacios,
sino la fría sabana en la remota montaña.

Acuérdate que letra a letra, con mis versos te hice princesa.
Que barrí la opacidad de tus aposentos con los colores del alfabeto.
Acuérdate cómo pinté sol y primavera sobre tus hojas mustias
y te llevé a la cima para que controlaras el mundo.

Acuérdate cómo bañé de besos tus ojos muertos,
cómo abrí tus alas entumecidas de olvido.
Acuérdate mariposa de los montes, menuda flama,
cómo inventé las letras que cambiaron tu vida.


Tapicé con flores y colores tu encumbrado vuelo
y tracé la ecuación de tu trayecto imposible.

Acuérdate mariposa de los montes,
de tus comienzos de timorata oruga.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD © 2013 Rogger Alzamora Quijano

jueves, 31 de octubre de 2013

TIEMPOS IDOS

Aija, 1988 (Foto de Rogger Alzamora Quijano)


Calles estrechas, sol y silencio,
plenitud por doquier, jolgorio,
fumaradas sápidas al mediodía.

En Aija onírica la mínima caminata era el deleite.
El verde brumoso un trozo elíseo
frente a los hombros adobe de la ciudad erudita.

¡Qué estropicios primaverales, qué aventuras gloriosas!
¡Qué madejas enmarañadas las de aquellos años!
¡Qué tiempos de pañar ullmas entre los quenuales!

Qué primaveras de verdes encajes y rubio trigo,
violetas flor de papa las faldas de la breve Anquilta.

Y llegaban las lluvias tras un preludio neblina,
la escuela se aligeraba,
y los adioses de temporada se borraban con la risa navideña
y los juguetes nuevos.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

viernes, 25 de octubre de 2013

EN CURA DE AUSENCIA




Todo lo que he vivido a ti te debo.
Quedan tus ojos topacio, para tanto vacío,
alguna pradera para acampar sin tus brazos,
mientras aprehendo países desconocidos.

Los caminos no son seguros si no voy contigo,
los libros me invitan cada vez poco y menos,
son indispensables unos cuantos amigos
y el notorio agujero que has dejado a mi lado.

La casa, el alba, las flores, la hoguera,
la cama, la urgencia, tus brazos, tu sexo.

Te debo
los tesoros que llevo en mis bolsillos,
la perenne marea de ternura cotidiana
y el dardo que me dolió en el alma.

Quedas tú, de vigencia insoslayable,
quedan los caminos mudos y el dolor sin tregua.

Todo podrá dejar de ser y existir,
todo faltará, caerá y oscurecerá,
todo morirá si la muerte asedia.
Todo menos tú, que no matas de olvido.



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano


domingo, 20 de octubre de 2013

OCTUBRE EN LIMA ES MORADO Y PARCO




Octubre en Lima es morado y parco.
Octubre en Lima es morado, parco y ajeno.
Este octubre en Lima es morado y parco, sin ti.
Se respira el incienso, se elevan plegarias,
pero, para mí esta Lima de octubre es un desierto
morado, parco y ajeno,
donde aguardo al Nazareno de todos,
que a mí me falta.
Y sufro este páramo de nostalgias absurdas
donde tú no estás, pero existes.

¿Y de qué me sirven los cirios y aromas?
¿Y qué me queda del incienso de tus promesas?
Soy carne de tu abandono, pero no soy tuyo.
Eres la luz que me alumbra, pero no eres mía.

Este octubre soy devoto de tu abrazo,
soy un feligrés rendido, que te busca
en la multitud de fieles compungidos y agolpados,
y persigue la imagen del Hacedor de lo imposible.

Soy todo lo que imaginas y todo lo que no merezco,
el acólito que hasta hoy venera tu nombre y tus huellas,
y se hunde en la caricia ausente de tus mejillas.

Soy el vagabundo del octubre morado, parco y ajeno,
el número mil de los silencios,
el vuelo triste de los sahumerios.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

lunes, 14 de octubre de 2013

CANCIÓN INÚTIL



El tiempo dulcifica los recuerdos,
el tiempo maquilla la desdicha,
el silencio encubre la tragedia.
El olvido no lo puede todo,

la piel guarda lánguidos rescoldos,
disturbios y febriles deleites,
retornos de yertas sensaciones.

El tiempo avanza y destruye,
El tiempo no tiene retorno.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

jueves, 10 de octubre de 2013

ALICE MUNRO, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2013





Escribe: Rogger Alzamora Quijano


EL RELATO CORTO EN LA CIMA

Alice Ann Munro (Ontario, Canadá, 1931) fue galardonada este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2013.

La canadiense, reconocida narradora en lengua inglesa, había sido ya encumbrada como finalista del Premio Príncipe de Asturias de 2011 que ganara Leonard Cohen. Munro es considerada maestra del relato corto contemporáneo "basado en la claridad y el realismo psicológico". No solamente se trata de la primera canadiense que gana el premio de la Academia Sueca, sino también representa brillantemente un género que está ahora -y gracias también a Munro- colocado en la cima de las letras.

Entre sus obras destacan:
Something I’ve Been Meaning to Tell You (1974).
The Love of a Good Woman, 1998 y 2009.
Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage, 2001 y 2007.
Too Much Happiness, 2009 y 2010.

Es una escritora todavía por descubrir especialmente en este lado del mundo, pero esa condición no durará mucho.

Comparto uno de sus deliciosos relatos:

DIMENSIONES
Por: Alice Ann Munro

Doree tenía que coger tres autobuses, uno hasta Kincardine, donde esperaba el de London, donde volvía a esperar el autobús urbano que la llevaba a las instalaciones. Empezaba la excursión el domingo a las nueve de la mañana. Debido a los ratos de espera entre un autobús y otro eran casi las dos de la tarde cuando había recorrido los ciento sesenta y pocos kilómetros. Sentarse en los autobuses o en las terminales no le importaba. Su trabajo cotidiano no era de los de estar sentada. Era camarera del Blue Spruce Inn. Fregaba baños, hacía y deshacía camas, pasaba la aspiradora por las alfombras y limpiaba espejos. Le gustaba el trabajo, le mantenía la cabeza ocupada hasta cierto punto y acababa tan agotada que por la noche podía dormir. Rara vez se encontraba con un auténtico desastre, aunque algunas de las mujeres con las que trabajaba contaban historias de las que ponen los pelos de punta. Esas mujeres eran mayores que ella y pensaban que Doree debía intentar mejorar un poco. Le decían que debía prepararse para un trabajo cara al público mientras fuera joven y tuviera buena presencia. Pero ella se conformaba con lo que hacía. No quería tener que hablar con la gente.
Ninguna de las personas con las que trabajaba sabía qué había pasado. O, si lo sabían, no lo daban a entender. Su fotografía había aparecido en los periódicos, la foto que él había hecho, con ella y los tres niños: el recién nacido, Dimitri, en sus brazos, y Barbara Ann y Sasha a cada lado, mirándolo. Entonces tenía el pelo largo, castaño y ondulado, con rizo y color naturales, como le gustaba a él, y la cara con expresión dulce y tímida, que reflejaba menos cómo era ella que cómo quería verla él.
Desde entonces llevaba el pelo muy corto, teñido y alisado, y había adelgazado mucho. Y ahora la llamaban por su segundo nombre, Fleur. Además, el trabajo que le habían encontrado estaba en un pueblo bastante alejado de donde vivía antes.
Era la tercera vez que hacía la excursión. Las dos primeras, él se había negado a verla. Si se negaba otra vez, ella dejaría de intentarlo. Aunque aceptara verla, a lo mejor no volvería durante una temporada.
No quería pasarse. En realidad, no sabía qué haría.
En el primer autobús no estaba muy preocupada; se limitaba a mirar el paisaje. Se había criado en la costa, donde existía lo que llamaban primavera, pero aquí el invierno daba paso casi sin solución de continuidad al verano. Un mes antes había nieve, y de repente hacía calor como para ir en manga corta. En el campo había charcos deslumbrantes, y la luz del sol se derramaba entre las ramas desnudas.
En el segundo autobús empezó a ponerse un poco nerviosa, y le dio por intentar adivinar qué mujeres se dirigían al mismo sitio. Eran mujeres solas, por lo general vestidas con cierto esmero, quizá para aparentar que iban a la iglesia. Las mayores tenían aspecto de asistir a iglesias estrictas, anticuadas, donde había que llevar falda, medias y sombrero o algo en la cabeza, mientras que las más jóvenes podrían haber formado parte de una hermandad más animada, que permitía los trajes pantalón, los pañuelos de vivos colores, los pendientes y los
cardados.
Doree no encajaba en ninguna de las dos categorías. Durante el año y medio que llevaba trabajando no se había comprado ropa. En el trabajo llevaba el uniforme, y en los demás sitios, vaqueros. Había dejado de maquillarse porque él no se lo consentía, y ahora, aunque podría hacerlo, no lo hacía. El pelo de punta de color maíz no pegaba con su cara lavada y huesuda, pero no importaba.
En el tercer autobús encontró un asiento junto a la ventanilla e intentó mantener la calma leyendo los rótulos, los de los anuncios y los de las calles. Tenía un truco para mantener la cabeza ocupada.
Cogía las letras de cualquier palabra en la que se fijara e intentaba ver cuántas palabras nuevas podía formar con ellas. De «cafetería», por ejemplo, le salían «te», «té», «fea», «cara», «cafre», «rifa», «cate» y…, un momento…, «aire». Las palabras no escaseaban a la salida de la
ciudad, pues el autobús pasaba por delante de vallas publicitarias, tiendas gigantescas, aparcamientos e incluso globos amarrados a los tejados con anuncios de rebajas.
Doree no le había hablado a la señora Sands de sus dos últimas tentativas y probablemente tampoco le hablaría de esta. Según la señora Sands, a quien veía los lunes por la tarde, había que seguir adelante, aunque llevara tiempo, sin forzar las cosas. Ella decía que lo estaba haciendo bien, que estaba descubriendo poco a poco su propia fortaleza.
—Ya sé que te dan ganas de matar a quien te dice esas palabras, pero es verdad —dijo.
Se sonrojó al oírse decir aquello, «matar», pero no quiso empeorarlo disculpándose.
Cuando Doree tenía dieciséis años —de eso hacía siete— iba a ver a su madre al hospital todos los días al salir del colegio. Su madre se recuperaba de una operación en la espalda, que al parecer era grave pero no peligrosa. Lloyd era celador. Tenía algo en común con la madre de Doree: los dos habían sido hippies, aunque Lloyd era unos años más joven. Siempre que tenía tiempo Lloyd entraba a charlar con ella sobre los conciertos y las manifestaciones de protesta
a los que habían asistido, la gente estrambótica que habían conocido, los viajes y colocones que los habían dejado hechos polvo y cosas así. Lloyd caía bien a los pacientes, por sus bromas y porque transmitía seguridad y fuerza. Era fornido, de hombros anchos, y lo suficientemente
serio para que a veces lo tomaran por médico. (No le hacía ninguna gracia; opinaba que gran parte de la medicina era una mentira y que muchos médicos eran unos gilipollas.) Tenía la piel rojiza y sensible, el pelo claro y la mirada insolente.
Un día besó a Doree en el ascensor y le dijo que era una flor en el desierto. Después se rió de lo que había dicho y añadió:
—¿Has visto lo original que puede llegar a ser uno?
—Es que eres poeta, pero no lo sabes —dijo Doree, por cortesía.
La madre de Doree murió una noche, de repente, de una embolia. Tenía muchas amigas, que habrían recogido a Doree —de hecho, se quedó con una de ellas una temporada—, pero ella prefería a su nuevo amigo, Lloyd. Antes de su siguiente cumpleaños estaba embarazada, y poco después casada. Lloyd no se había casado nunca, aunque tenía al menos dos hijos, de cuyo paradero no sabía gran cosa. De todos modos, ya serían mayores. Con la edad, Lloyd había adoptado otra filosofía de vida: creía en el matrimonio y en la fidelidad, pero no en el control de la natalidad. Y le pareció que la península de Sechelt, donde vivían Doree y él, estaba en aquella época demasiado llena de gente: viejos amigos, viejas maneras de vivir, antiguas amantes. Al poco Doree y él se trasladaron a la otra punta del país, a un pueblo que eligieron por el nombre mirando un mapa: Mildmay. No se instalaron en el pueblo; alquilaron una casa en el campo. Lloyd encontró trabajo en una fábrica de helados. Plantaron un jardín. Lloyd sabía mucho de jardinería; también de carpintería, y de cómo encender una estufa de leña y mantener bien un coche viejo.
Nació Sasha.
—Es muy natural —comentó la señora Sands.
—¿Sí? —dijo Doree.
Doree siempre se sentaba en una silla de respaldo recto ante una mesa, no en el sofá, con tapicería de flores y cojines. La señora Sands movió su silla hacia un lado de la mesa, para poder hablar sin ninguna barrera entre las dos.
—Casi me lo esperaba —dijo—. Creo que yo a lo mejor habría hecho lo mismo en tu lugar.
La señora Sands no habría dicho eso al principio. Hace un año, sin ir más lejos, habría sido más prudente, consciente de que Doree se habría sublevado ante la idea de que alguien, algún ser viviente, pudiera ponerse en su lugar. Ahora sabía que Doree se lo tomaría como una manera, una manera humilde incluso, de intentar comprender.
La señora Sands no era como algunas de las demás. No era dinámica, ni delgada, ni guapa. Ni tampoco demasiado mayor. Tenía más o menos la edad que tendría la madre de Doree, pero no el aspecto de una antigua hippy. Llevaba el pelo entrecano muy corto y tenía una verruga en lo alto de un pómulo. Vestía zapatos planos, pantalones holgados y blusas de flores. Aunque fueran de color frambuesa o turquesa, las blusas no transmitían una verdadera preocupación por la ropa; más bien parecía que alguien le había dicho que tenía que arreglarse un poco y ella, obediente, había ido a comprarse algo que pensaba que podía servirle. La amable, impersonal y sincera sobriedad de
la señora Sands despojaba aquellas prendas de todo entusiasmo agresivo, de toda ofensa.
—Pues las dos primeras veces ni lo vi —dijo Doree—. No quiso salir.
—¿Y esta vez sí? ¿Salió?
—Sí, pero apenas lo reconocí.
—¿Había envejecido?
—Supongo. Supongo que ha adelgazado un poco. Y esa ropa. De uniforme. Nunca lo había visto así.
—¿Te pareció una persona diferente?
—No.
Doree se mordió el labio superior, intentando pensar cuál era la diferencia. Estaba tan quieto… Doree nunca lo había visto tan quieto. Ni siquiera pareció darse cuenta de que tenía que sentarse enfrente de ella. Lo primero que le dijo Doree fue: «¿No te vas a sentar?». Y él contestó: «¿Estará bien?».
—Parecía ausente —dijo Doree—. ¿Lo tendrán drogado?
—Quizá le dan algo para mantenerlo estable. Pero la verdad, no lo sé. ¿Entablaron una conversación?
Doree pensó si de verdad había sido una conversación. Le había hecho unas cuantas preguntas, normales, absurdas. ¿Qué tal estaba? (Bien.) ¿Le daban suficiente de comer? (Él creía que sí.) ¿Había algún sitio donde pudiera ir a pasear si le apetecía? (Con vigilancia, sí. Él suponía que podía decirse que era un sitio. Suponía que podía decirse que era pasear.)
—Tienes que tomar el aire —le dijo Doree.
—Es verdad —le dijo Lloyd.
Doree estuvo a punto de preguntarle si tenía amigos. Como le preguntas a tu hijo por el colegio. Como se lo preguntarías a tus hijos, si fueran al colegio.
—Sí, sí —dijo la señora Sands, empujando suavemente la oportuna
caja de kleenex.
A Doree no le hacía falta, tenía los ojos secos. El problema estaba en la boca del estómago. Las náuseas. La señora Sands se limitó a esperar. Era lo bastante lista para no meterse en más honduras.
Y, como si hubiese adivinado lo que Doree estaba a punto de decir, Lloyd le había contado que había un psiquiatra que iba a verlo para hablar con él cada dos por tres.
—Yo le digo que está perdiendo el tiempo —añadió Lloyd—. Yo sé tanto como él.
Fue el único momento en que a Doree le pareció que volvía a ser el de antes. Durante toda la visita el corazón le latió con fuerza. Pensó que igual se desmayaba o se moría. Le cuesta tanto trabajo mirarlo, encajar en su campo de visión a aquel hombre delgado y canoso, inseguro pero frío, que se mueve mecánicamente pero sin coordinación…No le había contado nada de eso a la señora Sands. La señora Sands podría haber preguntado —con mucho tacto— de quién tenía miedo. ¿De él o de sí misma? Pero Doree no tenía miedo. Cuando Sasha tenía un año y medio nació Barbara Ann, y cuando Barbara Ann tenía dos años, tuvieron a Dimitri. Habían elegido el nombre de Sasha entre los dos, y después hicieron un pacto: él elegiría los nombres de los niños y ella los de las niñas.
Dimitri fue el primero con cólicos. Doree pensó que a lo mejor no tenía suficiente leche, o que su leche no era lo bastante nutritiva. ¿O era demasiado nutritiva? Lloyd llevó a una señora de la Liga de La Leche para que hablara con Doree. Pase lo que pase, no le dé ningún biberón complementario, dijo la señora. Eso sería el principio del fin, porque dentro de poco el niño rechazaría el pecho.
No sabía la señora que Doree ya le estaba dando biberones complementarios. Y parecía verdad que el niño los prefería; cada día estaba más tiquismiquis con el pecho. Al cabo de tres meses solo tomaba biberón, y entonces ya no hubo forma de ocultárselo a Lloyd. Doree le dijo que se había quedado sin leche y que había tenido que empezar a darle el complemento. Lloyd le apretujó un pecho y después el otro con frenética determinación, y logró sacarle unas tristes gotitas de leche. La llamó mentirosa. Se pelearon. Él le dijo que era una puta, como su madre. Dijo que las hippies esas eran todas unas putas.
Pronto hicieron las paces. Pero siempre que Dimitri se quejaba de algo, o estaba resfriado, o le daba miedo el conejito que tenía algún niño por mascota, o cuando seguía agarrándose a las sillas a la
edad en que su hermano y su hermana ya andaban solos, salía a relucir el fracaso en lo de darle de mamar.
La primera vez que Doree fue al despacho de la señora Sands, una de las otras mujeres le dio un folleto. En la cubierta había una cruz dorada y varias palabras en morado y oro. «Cuando tu pérdida parece insufrible…» Dentro había una imagen de Jesucristo en colores pálidos y unos caracteres más menudos que Doree no llegó a leer.
Sentada ante la mesa, aferrando el folleto, Doree se echó a temblar. La señora Sands se lo tuvo que arrancar de la mano.
—¿Te lo ha dado alguien? —preguntó la señora Sands.
Doree dijo:
—Esa. —Y señaló con la cabeza la puerta cerrada.
—¿No te interesa?
—Cuando estás fatal es cuando intentan pillarte —dijo Doree, y entonces cayó en la cuenta de que era algo que había dicho su madre cuando fueron a verla al hospital unas señoras con un mensaje parecido—. Se creen que vas a ponerte de rodillas y que todo irá estupendamente.
La señora Sands suspiró.
—Bueno, en realidad no es tan sencillo —dijo.
—Ni siquiera posible —añadió Doree.
—Quizá no.
Nunca hablaban de Lloyd en aquellos días. Doree nunca pensaba en él, si podía evitarlo, y si no podía pensaba en él como si fuera un terrible accidente de la naturaleza.
—Aunque creyera en esas cosas —dijo, refiriéndose a lo que había en el folleto—, solo sería para…
Lo que quería decir era que creer en eso le resultaría muy práctico, pues así podría imaginarse a Lloyd ardiendo en el infierno o algo por el estilo, pero fue incapaz de continuar, porque le parecía una estupidez hablar de algo así. Y porque se lo impedía algo ya muy conocido, una especie de martilleo en la tripa.
Lloyd era partidario de que sus hijos estudiaran en casa. No por razones religiosas —como no creer en los dinosaurios, los hombres de las cavernas, los monos y todas esas cosas—, sino porque quería que estuvieran junto a sus padres y que se adentrasen en el mundo poco a poco y con cuidado, no que los lanzaran a él de golpe. «Es que da la casualidad de que pienso que son mi hijos —decía—. O sea, nuestros hijos, no los hijos del Departamento de Educación.»
Doree no estaba muy segura de poder manejar aquello, pero resulta que el Departamento de Educación tenía sus directrices y sus planes de estudios, que podían encontrarse en la escuela del pueblo. Sasha era un chico inteligente que prácticamente aprendió a leer solo, y los otros dos eran demasiado pequeños para aprender gran cosa. Por las noches y los fines de semana Lloyd le enseñaba a Sasha geografía, el sistema solar, la hibernación de los animales y cómo funciona un coche, tratando cada tema a medida que surgían las preguntas. Sasha enseguida se adelantó a los planes de estudios de la escuela, pero Doree iba a recogerlos de todos modos y lo ponía a hacer los ejercicios a tiempo para cumplir con la ley. Había otra madre del barrio que también educaba a los niños en casa. Se llamaba Maggie y tenía una furgoneta pequeña. Lloyd necesitaba el coche para ir a trabajar y Doree, que no había aprendido a conducir, se alegró cuando Maggie se ofreció a llevarla una vez a la semana para entregar los ejercicios terminados y recoger los nuevos. Naturalmente, se llevaban a todos los niños. Maggie tenía dos chicos. El mayor sufría tantas alergias que la madre tenía que vigilar estrechamente todo lo que comía; por eso le daba clase en casa. Y después Maggie pensó que el pequeño también podía quedarse allí. El niño quería estar con su hermano, y además tenía problemas de asma.
Qué agradecida se sintió Doree, al compararlos con los tres suyos, tan sanos. Lloyd decía que era porque los había tenido de joven, mientras que Maggie había esperado hasta llegar casi a la menopausia. Lloyd exageraba la edad de Maggie, pero era cierto que había esperado. Maggie era optometrista. Su marido y ella habían sido compañeros de trabajo y no tuvieron familia hasta que ella pudo dejar la consulta y encontraron una casa en el campo.
Maggie tenía el pelo entrecano, muy corto y pegado al cráneo. Era alta, de pecho plano, jovial y de ideas fijas. Lloyd la llamaba la Lesbi. Solo a sus espaldas, claro. Bromeaba con ella por teléfono pero a Doree le decía, solo moviendo los labios: «Es la Lesbi». A Doree no le importaba mucho, Lloyd llamaba lesbis a muchas mujeres, pero le daba miedo que a Maggie las bromas le parecieran demasiado amistosas, inoportunas o al menos una pérdida de tiempo.

DE: DEMASIADA FELICIDAD, Alice Munro, Editorial Lumen, 2010, 352 páginas.

martes, 8 de octubre de 2013

LA ENREDADERA



Lejos de serenos, serenatas y crepúsculos.
escuela, amigos envidia y noches alcohol.
De amores y pactos, confianza y desilusión.
De misas y de café,
de calles deshabitadas.
De cirios dolor en la procesión de la vida.
De notorios desaciertos y pírricas victorias.

Lejos de humos, lisonjas y traiciones,
saña, oprobio, dolores y rencores.
De gloria escolar y niñez apoteósica,
de familia ideal y mudanzas obligadas.
De lobos con piel de amigos, traición soez.
De molinos gigantes y escueta mies.

Lejos de mi ciudad, cerca de mi tierra.
Lejos del ayer, sin mucho mañana.
Real o no, siempre el mar, sabor y brisa.
vaho, arena, prisa; cine, sueños, albricias.

Lejos de mis huesos, cerca de la carne,
sabrosa, experta, traviesa y trepidante.
Lejos de la memoria, cerca de la vigencia.



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 5 de octubre de 2013

¿DONDE ESTÁS RULFO QUE NO TE LEO?




¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
¿Te quedaste sobre la hamaca del desolado patio
luego del fastuoso sol y el brindis de besos?
Extraño tus desgarros, tus calles secas, tu silencio.
¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
¿Te quedaste acaso en la sala jolgorio,
de promisorios desayunos y mortales despedidas,
en el sillón de los desvaríos, o en la tina del deleite?

¿Dónde estás Rulfo que no te leo?
También te he buscado bajo las sábanas
donde sus ojos ciruela me prendían fuego.
Te he olido cerca, muy cerca, pero no llegaste.
Abandonado estoy sin tu consuelo.

¿Dónde estás Rulfo que no te leo?

Tal vez en los aposentos del gato.
Él se abrigaba con las páginas sabrosas,
para saltar sin precaución ni recato
a reclamar su ración de madrugada.

¿Dónde estás, Rulfo de mi (zozobra)?




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 2 de octubre de 2013

MELODRAMA




Aquel día marchaban los sindicatos ¿recuerdas Ariana? El caos en las calles me enardecía a cada minuto, mientras tú en el restaurante te atascabas entre la rabia y la impaciencia. ¿Qué había en los cielos aquel día para que una promisoria cita de cuasi reconciliación terminara en desdicha? Apenas nos miramos y de pronto ambos estábamos en constelaciones distintas. En lo que sería una fatal premonición, esquivamos el abrazo para optar por tibios remedos de besos en las mejillas.
No ha pasado poco tiempo Ariana, para mí cada día ha sido un paso hacia la muerte.

¿Bebes algo? Dijiste agua. ¿No quieres tomar un trago? Agua, sólo agua. Yo, un café.

El amor puede soportarlo todo, a veces., Quizá por eso seguí tratando de detener la avalancha que se venía sobre nosotros. Me miraste desde tu pedestal, y sólo poco después comenzaste a percibir mi desazón. Ya era tarde. Cuando terminaste de hacerme sentir único culpable de nuestra crisis, yo ya estaba aborreciendo tu soberbia y rebelándome. Un largo silencio se disfrazó de cortesía en presencia del mesero. Apenas se fue, te vi derrumbarte estrepitosamente, todavía sin percatarte que yo me había estado desangrando frente a ti.

Cómo hubiera querido otra vez turbarme con tu mirada.
Volver a derretirme con tus palabras.
Habría dado mi vida por rendirme a tus pies como me gusta.

Es cierto que nos hemos dado lo mejor de cada uno. Fuiste en extremo generosa conmigo, y yo tampoco escatimé nada.
Y sin querer -o queriéndolo- estábamos al borde de la cornisa, resignados ante la inminente caída. En apenas dieciséis semanas perdimos lo que habíamos tardado toda una vida en encontrar. Cada silencio, cada desaire, cada mensaje soterrado o explícito, cada actitud, fueron puñaladas que nos asestamos sin piedad.
Estábamos realizando, Ariana de mi vida y de mi muerte, la tarea de consumar un final que hace poco parecía imposible.

Mientras hablabas yo te miraba: insuperable, insólita, innata. Tus pestañas, largas como plumas de Bennu; tu boca cornalina que siempre me invitó al asombro, tu talle sabroso. Y no pude dejar de añorar la elísea vida que soñamos juntos.

Qué tardes épicas en los campos de Toscana.
Qué disfrute absoluto de árboles y madrugadas.
Las lloviznas de tu aliento azucarado,
las jubilosas alas de tu risa mariposa.

Aquél verano inverosímil y propicio donde, ocultos por la máscara del buen recaudo, fecundamos en una cálida aldea costera la emoción, la pasión y el amor perfecto.

El plácido mar nos regalaba sus cuerdas de arena,
la brisa cómplice nos envolvía en la austera ensenada,
los cormoranes retozaban a la luz de nuestros dientes,
los besos del trepidante sol nos calentaban el alma.

Y en su infructuoso recorrido, mi memoria no pudo olvidar el gélido invierno a orillas del solemne río. Hoy, ese aire congela los recuerdos y las mustias fotografías. En la húmeda arcilla quedaron nuestras huellas y la desfachatez de los petirrojos fisgones.

Se nubla el infinito azul de los aviones.
Convulsiona moribunda la quimera acariciada,
la felicidad y el caos, el disfrute y el tedio,
los extremos dialécticos de una vida juntos.

En buses y calles con nuestra música andina
o subastando los colores de mis lienzos y arquetipos.

Viviendo en un lugar, próximo, propio o ajeno:
soberanos de alguna comarca inhóspita,
o en los bucólicos pagos de nuestros abuelos.

¿Cómo ignorar las furias y enconos, que como galgos iban tras la liebre de nuestras dudas? ¿Cómo hacernos sordos ante la música que duele y seguirá doliendo? Tal vez colocando un negro velo sobre la alfombra de los recuerdos y así, cada día, seguir oscureciendo nuestro ubérrimo pasado. Quizás no dejando que nadie más advierta la sombría faz de nuestro infortunio y que no nos llueva sobre mojado.
Tú y yo alcanzaremos a ver cómo se acaban los tiempos en la orilla del mar del ensueño, o del lago negro al pie de la montaña. Viudos de tacto, quemados de luto.

Ariana, señera luna en las praderas de esta noche, aquella vez y mientras las flamas en ristre de los insurrectos, nuestro amor palidecía anémico, taciturno, desahuciado. Nada pudimos hacer sino despedirnos con desparpajo.
Hoy me queda hablar solo. Acaso estés demasiado lejos ya y nunca sepas de esta soflama. No será inútil, sin embargo, pues quedará tendida al sol en el vasto patio de las letras desquiciadas.


DE: EL JUEGO DE LA VIDA Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

martes, 24 de septiembre de 2013

LA DESPEDIDA




Aquél veintitrés de septiembre el día era brillante como tu rostro.
Tejías, como en los viejos tiempos,
como cuando íbamos al campo los domingos por la tarde.
Tu ovillo de lana, tu bolso amarillo, tus manos colibríes.
Una penúltima ilusión de eternidad.

Me senté y te vi tejer, mientras yo estudiaba.
Todo era propicio para sembrar el futuro.

Por la tarde dormiste un poco
antes de regresar al proyecto del suéter amarillo.

Hablamos mientras mirábamos
las sombras que conquistaban la ciudad.

Es un lujo -dijiste- tener una cama en el séptimo piso de un Hospital.
Yo pensé: es un lujo tener una mamá como tú.

Pediste mandarinas y te las compré.

Quizás no debí haberme ido,
pero me despedí pensando regalarte al día siguiente
la mejor nota en el examen.

El veinticuatro de septiembre,
en la madrugada cuando desperté,
ya habías volado.

Entonces comprendí
que tu abrazo vespertino implicó tu despedida.



DE: "BITÁCORA DE LA FELICIDAD" Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano


lunes, 23 de septiembre de 2013

¡CUÁNTO TUVE QUE ANDAR PARA LLEGAR HASTA TU BOCA!



¡Cuánto tuve que andar para llegar hasta tu boca!
Lodazales, páramos y acantilados, amor mío,
y te encontré frente al sol como una flor afable,
cuando mi fortaleza iba claudicando de ausencia.

Transité noches temibles, arenas hirvientes,
pesadillas insepultas, turbias noches, vacías lunas.

Llegué hasta tu casa una tarde color rojo violeta,
torrado y mustio a la intemperie del desamor.

Te conté de celadas y felonías indescifrables,
te mostré mi alma encallecida y displicente.
Y tú, ojos de agua pura, lavaste mis abrojos.

No estaba solo en las estepas donde se calcinaba mi fe.
Tu estrella taciturna me alumbraba siempre,
la voz de tus caderas sonaba a medianoche,
la cera de tu encanto remendaba mi desánimo.

Y pese a mi espíritu herrumbroso y hosco,
guardé el camino de retorno.

Anduve atrapado en tus besos volcanes,
sediento y ávido de tu susurro inmediato,
partido en dos cuando no estabas conmigo,
ciego de primaveras si no estaban tus flores,
Errabundo y volátil lejos de tu ombligo.
Cerca de tu tacto almendra
y atado a tu cuerpo bizarro de color indescifrable.

No hay navaja que corte mi esperanza,
flor montuna, piedra esmeralda.
Ya el frío no nos matará de silencio,
manzana carnal, alma iluminada.



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano


jueves, 19 de septiembre de 2013

¿RECUERDAS CUANDO ESTÁBAMOS ENAMORADOS?


¿Recuerdas cuando estábamos enamorados?

Coartábamos el afán por destruirnos la vida.
Pasamos sobre odios y envidias para fundar lo nuestro.
Adoptábamos el evanescente rumor de medianoche
Nos embriagábamos con el vino de los propósitos.
Construíamos sobre el peñasco de la casualidad.
Bailábamos sobre el fuego, sin consumirnos.
Lamíamos nuestras heridas en silencio.
Despreciábamos el lapso y el dinero.
Hervíamos bajo las sábanas frías.
Burlábamos la fiera inquisición.
Éramos.

Pero:
No se vislumbraron milagros.
No era el amor de tu vida.
No me calentaron tus ojos.
No recordabas mi nombre.
No sacudías mi pecho.

Te guardo.
Me concedes.
No somos.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 15 de septiembre de 2013

EL HÉROE DISCRETO, LA NUEVA NOVELA DE VARGAS LLOSA



Escribe: Rogger Alzamora Quijano

"Desgraciadamente, vivimos en un mundo en el que muchas veces la ambición hace que se desmoronen los principios, los valores, y que se delinca sin ningún escrúpulo" declaró Vargas Llosa hace poco.

"Felícito Yanaqué, dueño de la empresa de Transportes Narihualá, salió de su casa aquella mañana, como todos los días de lunes a sábado, a las siete y media en punto, luego de hacer media hora de Qi Gong..." Así empieza el primer capítulo de EL HÉROE DISCRETO, nueva novela de Mario Vargas Llosa, y la primera después de haber recibido el Nobel de Literatura en 2010. Su estreno mundial fue el 12 de septiembre pasado.

Vargas Llosa nos sorprende con una novela situada en Perú, específicamente en Piura y en Lima. Su narrativa, como siempre ágil, comienza con un epígrafe de Jorge Luis Borges: "Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo" (de: El hilo y la fábula). Con este sabio consejo del maestro Borges ya yo estaba atrapado. Comencé a buscar a un Vargas Llosa mejor que aquél de El sueño del Celta.

"Bueno, bueno -dijo por fin (el sargento Lituma) haciendo una mueca que Felícito no llegó a interpretar-. Éstas son las consecuencias del progreso don.
Al ver el desconcierto del transportista, aclaró, sacudiendo la carta que tenía en la mano:
- Cuando Piura era una ciudad pobre, estas cosas no pasaban. ¿A quién se le iba a ocurrir entonces pedirle cupos a un comerciante?"


Vargas Llosa aborda el tema de la delincuencia, la extorsión, el crimen, pero también el de la lealtad, el valor y la lucha en sus principales personajes, gente común, quienes se muestran como los héroes cotidianos que el bullicio de la ciudad oculta cada día. Piura, aquella entrañable ciudad donde Vargas Llosa pasó parte importante de su vida, trae también de regreso algunos recordados personajes 'vargasllosianos', como Lituma, Lucrecia, Rigoberto y Fonchito, trastocados por el tiempo y las nuevas circunstancias. Pareciera que así el escritor buscara también darnos -al menos- la literaria sensación de un retorno a su patria.
La obra narra las vidas paralelas de dos familias comunes: la de Felícito, un pequeño empresario transportista amenazado por extorsionadores que le exigen pagar cupos -a lo que él se niega de plano-; y la de Ismael Carrera, acaudalado viudo, quien sólo quiere retirarse para cumplir su sueño: ser feliz y por fin disfrutar de la vida con Armida, su mucama con quien desea casarse. Ello desata la ira de sus hijos, quienes ven amenazada la fortuna familiar. La alta sociedad, al mismo tiempo que sus hijos, trata de imponerle la cortapisa de sus convencionalismos. Pero Felícito e Ismael, cada uno a su manera, luchan para hacer prevalecer sus principios éticos. EL HÉROE DISCRETO es una novela que trata de rescatar a los héroes comunes, cotidianos, que por lo general pasan desapercibidos en una sociedad cada vez más acostumbrada a la superficialidad. Además, nos devuelve a un Vargas Llosa con aquél fino humor que habíamos casi olvidado.
Burguesía y clase emergente, traición y lealtad, amor y odio, corrupción y ética, ángulos primos desde donde Vargas Llosa ha tejido su sabrosa nueva novela, con un lenguaje vivaz y lleno de los lugares íntimos que, desde luego, guarda en su memoria (por más que a veces no lo parezca). Para mí EL HÉROE DISCRETO está a la altura de La Fiesta del Chivo.
¡Hay motivos para celebrarlo, con un buen seco de chavelo y su poto de chicha, ché guá!

EL HÉROE DISCRETO, Mario Vargas Llosa, Editorial Alfaguara, 2013, Novela, 392 páginas.
ISBN: 9788420414898

miércoles, 11 de septiembre de 2013

AL OLVIDO



Viajaré al olvido para matar su nombre.
Para no extrañar un minuto de su sonrisa.
Para que no se entere de un amor tenaz que pervive.
Para no reclamar un abrazo, una caricia,
una mirada orquídea o el cielo de su sonrisa.

Para evitar pensar y volver a pensar.
Para no fracturar la resistencia.

Viajaré al olvido
para no seguir huyendo de calles y casas,
para no enfermar de lisonjas.
Porque mejor cansado y harto,
que intoxicado por su nombre.

Cerraré la ventana por donde entra
el eco de esas letras cada mañana,
ahogando de tormentos las paredes,
con la resolana de la nostalgia.



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA ESPADA


No te faltará nada.
Me esconderé tras tu espalda.
Ni frío ni destierro.
Nada te arrancará mi aliento.
Ni mi cuerpo ni mi mano.

Ya sé que soy escaso.
para cuando estás dormida.
y te agobian las madrugadas.
Pero tengo la espada,
y no te faltará nada.

Mil diluvios no ahogarán mi sustento.
Mil pesadillas no podrán conmigo.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano


domingo, 8 de septiembre de 2013

CUSCO Y MACHU PICCHU EN 6 DÍAS

Cusco y Machu Picchu son Patrimonios de la Humanidad desde 1983, por la UNESCO.
El Santuario Histórico de Machu Picchu (Montaña Vieja) es desde 2007 considerada por votación mundial una de las "7 Maravillas del Mundo Moderno"


Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Actualización del autor (Enero 2016): Después del viaje narrado en esta crónica, he ido al Cusco al menos una vez cada año. Para mí Machu Picchu y Cusco son arqueológica y culturalmente únicos en el mundo. Sólo hay que detenerse a imaginar la obra de los incas paso a paso, piedra a piedra, concepto a concepto.
A mi crónica no le quito ni aumento nada. Sólo añado la recomendación -especialmente a todo peruano(a)- de que es imprescindible visitar Cusco y Machu Picchu más de una vez, y si es posible, muchas veces. Siempre nos haremos más preguntas y volveremos a asombrarnos sesenta veces por minuto.




Conocer Cusco, Machu Picchu, y todo el circuito turístico alrededor es prioritario para todo peruano, y puede ser más fácil y cómodo sólo tomando algunas precauciones. Yo no tomé varias, lo admito, pero ese hecho motiva la siguiente crónica, que contiene información importante para un turista nacional promedio, como yo.

Consejo: Si eres turista nacional lleva sí o sí tu DNI, te ahorrará mucho dinero.

Comprar el pasaje en avión es una buena idea, y mejor si se hace con anticipación. Dos o tres meses antes del viaje los precios pueden ser económicos para los peruanos, incluso más que ir en bus. Yo compré por cincuenta dólares ida y vuelta. Viajando en avión gané tiempo, porque salí de Lima a las 7 am y al borde de las 9 am estaba ya en la ciudad imperial, que me recibió con un agradable clima de 24 grados centígrados.

Consejo: Es preferible visitar Cusco, en lo posible, entre la segunda semana de Mayo y tercera de Julio, si deseas comodidades y cumplir todos tus objetivos. Desde la última semana de julio hasta la segunda semana de Septiembre (y aún hasta noviembre, cuando comienzan a aparecer las lluvias) turistas extranjeros y nacionales -colegiales en viaje de graduación incluidos- convierten el circuito en una despiadada pugna entre oferta y demanda. Yo elegí la tercera semana de agosto, entonces tuve algunos problemas.

Día 1.- Apenas llegué al aeropuerto de Cusco, tomé un taxi en el exterior. Le pedí al taxista me llevara al Paradero Pavitos. Me cobró 5 soles. De allí abordé una minivan hacia la ciudad de Urubamba, a menos de dos horas de Cusco, en pleno Valle Sagrado de los Incas, por 10 soles. Allí comencé a sentir la paz, encanto y belleza del paisaje. No me canso de celebrar mi decisión de haber elegido el Valle del Urubamba como base (por 40 dólares la noche incluido desayuno) para pernoctar y desplazarme. Todo está muy cerca y cuenta con buenos y fáciles accesos.

Consejo: Aunque en ningún lugar del planeta se puede estar libre de delincuentes, puedo decir que -tomando precauciones- Cusco es una ciudad segura.


Día 2.- A Ollantaytambo. También en minivan (o Starex, como algunos las llaman), por 4 soles. El recorrido es excepcional, inolvidable, relajante. Compré mi Boleto Turísitico(BGT). Hay varias opciones: General: 130 soles; estudiantes extranjeros y turistas internos: 70 soles; estudiantes nacionales -con carnet válido-: 40 soles; y cusqueños y residentes -con ubigeo en el DNI que consigne Cusco como lugar de votación-: gratis. Yo compré el de 70 soles, válido por 10 días, en la misma boletería de ingreso a la ciudadela de Ollantaytambo. Con ese mismo boleto, además, se puede ingresar a 16 lugares de interés, en Cusco y el Valle Sagrado (varios de los cuales yo había elegido como prioritarios: Ollantaytambo, Pisac y Chinchero).
Las magníficas ruinas de Ollantaytambo con su glorioso pasado inca deslumbran de inmediato. El largo ascenso muestra asombrosos rastros de la orgullosa raza inca. Ollantaytambo requiere al menos tres horas para visitarlo. Yo me regalé cinco. Siempre he preferido la calidad de tiempo a la cantidad de destinos. Ollantaytambo merece ser visitada en detalle, con tranquilidad y atención.
Luego de regresar a la ciudad, almorcé en un lugar con una espectacular vista del río, después caminé las angostas callecitas de la ciudad. Piedra e historia en armonía con clima, naturaleza y silencio-. Al filo de las seis regresé a Urubamba.

Día 3.- A Ollantaytambo, para conseguir mi boleto hacia Machu Picchu. Allí recibí mi primera alerta: el dueño del hotel me dijo la noche anterior que no iba a ser tan fácil. Me dirigí a PERURAIL –a unos trescientos metros de la plaza de Ollantaytambo- que es la empresa de trenes hacia Machu Picchu que dispone de vagones para el turismo interno llamados "Tren Local": 20 soles ida y vuelta. Hay además otras clases de vagones en esta empresa, generalmente para turistas extranjeros: Expedition, desde 124 dólares ida y vuelta, sale una vez al día desde Cuzco y Ollantaytambo; Vistadome, desde 220 dólares ida y vuelta, sale una vez por día, vista panorámica, aire acondicionado, calefacción, etc., y Hiram Bingham, desde 600 dólares ida y vuelta, de lujo. La otra empresa, Inca Rail, tiene clase Turista y Ejecutivo, desde 150 y 250 dólares respectivamente ida y vuelta, y Primera Clase, desde 300 dólares, su servicio más costoso. Hay vagones especiales para residentes y trabajadores de la zona.

Consejo: Compra los boletos con anticipación vía internet desde cualquier punto del país. Deberás pagar vía Banco de la Nación. No necesitas tarjeta de crédito. En caso no lo hayas hecho y estés en Cusco te recomiendo comprarlos apenas llegas. Tres días de anticipación para Comprar un boleto de tren estando ya en Cusco es muy poco tiempo. Para entonces tal vez ya no haya disponibles. Las agencias de viajes y los operadores turísticos acaparan a veces más de lo necesario. Este es el mayor problema, dado el momento y la urgencia. Comprar ese boleto de ida y vuelta es el reto para un turista nacional desde la última semana de Julio hasta la tercera de Agosto.

En la ventanilla de PERURAIL me preguntaron si ya tenía el boleto de ingreso a la ciudadela de Machu Picchu. Mi lógica de que podía comprarlo en la ciudad de Ollantaytambo no funcionó, como no funciona la lógica para muchas otras cosas cuando se quiere visitar Machu Picchu. Tuve que ir hasta el Cusco y comprar mi boleto para ingresar a Machu Picchu en el Ministerio de Cultura. Eso, sin embargo, en lugar de una traba fue una oportunidad. Era temprano, podía usar mi BGT para ir a Pisac y Chinchero, de paso a Cusco. Así fue. Tomé una minivan hasta Urubamba, y de allí otra a Pisac donde visité el famoso mercado artesanal, que abre sólo jueves y domingo. Valió la pena. Pisac me significó casi tres horas, y Chinchero otro par de horas más, con almuerzo incluido. De allí a Cusco. Cuando llegué, en el Ministerio de Cultura había tal fila que me asusté. Eran casi las cuatro de la tarde y la atención es hasta las 5 pm. Pero la diosa fortuna acudió en mi ayuda. Rubén, un amigable cusqueño, me tranquilizó: la fila es para quienes deben registrar a sus niños. Desde su tableta reservó mi boleto por internet. Hecha la reserva me acerqué a la ventanilla y pagué. En menos de un minuto tenía mi boleto para Machu Picchu por 64 soles (para extranjeros cuesta 126 soles). Agradecí a Rubén y regresé a Urubamba a dormir. Al día siguiente tendría que ir muy temprano por el escurridizo boleto de tren. El francés me dijo, en el hotel, que por internet se podía conseguir boletos de tren a 130 dólares. Yo descarté de inmediato tal posibilidad. Estaba fuera de mi presupuesto.

Consejo: El Tren Local sale 5:07, 12:58 y 21:00, de Ollantaytambo a Machu Picchu. Y viceversa: 6:00, 14:55 y 21:30 horas. La ciudadela de Machu Picchu está abierta al público entre las 6:00 y las 17:30 hrs. El acceso a Huayna Picchu es en dos turnos: 7am y 10 am, y requiere registro previo y pago de 24 soles para toda persona nacional o extranjera, pues sólo hay cupo diario limitado.

Día 4.- Muy temprano en Ollantaytambo. Ya la cola tenía unas 20 personas por cada ventanilla. No todos buscaban los mismos boletos que yo, pero sí la mayoría. Mostré mi boleto de ingreso a Machu Picchu al empleado de PERURAIL para convencerlo de extenderme el de tren. Mientras hacía la fila me enteré de que no había boletos disponibles hasta tres o cuatro días después. En efecto, el empleado me lo confirmó tajantemente. Preocupado, mas no desanimado, hice otra vez la cola -para otra ventanilla-. Aquí tuve más suerte. Karina, una amable empleada, me extendió el boleto para el asiento D-43 (¿no era que no había lugar, ni para ir en intermedio?), pero dijo que era imposible extenderme el boleto de regreso. Me aconsejó comprarlo en Aguas Calientes, para eso tendría que hacer cola desde las 3:00 en ventanilla, dijo. No lo dudé, pese a la incertidumbre que eso significaba. Agradecí a Karina y me fui a buscar una buena comida, que me durara todo el día. ¡Tenía ya mi boleto en el Tren Local a Machu Picchu, por 10 soles!
Estuve en la Terminal de trenes media hora antes de la hora. A las 12:58, el tren comenzó a moverse. El recorrido es fantástico, los paisajes hermosos, buen clima y el Río Urubamba discurriendo junto a nuestro tren (ver mi video en VIMEO y en YOUTUBE). Aquí tuve otro golpe de suerte: en el tren conocí a Daniela, una guía de turistas. Me dio abundante información sobre los secretos para hacer turismo en Cusco pero, además, me recomendó con su amiga, dueña de un hotel en Aguas Calientes, para que me reservara una habitación allí, cosa que con el entusiasmo no había tenido en cuenta (de no haber sido así, habría sido imposible encontrar una habitación –que resultó cómoda, limpia y con una excelente vista de la ciudad-).
Hora y media después de haber partido de Ollantaytambo, el tren arribó a Aguas Calientes, la ciudad pequeña pero vivaz y encantadora, que se acurruca sin temor al pie de las enormes montañas que la rodean. Pagué los 100 soles del hotel, tomé posesión de mi habitación (hay hoteles de todo precio -hasta de 550 dólares por noche). Luego fui a la ventanilla de PERURAIL. Fue más fácil de lo que había imaginado: obtuve el boleto de retorno en menos de dos minutos y también por 10 soles. Sólo me quedaba comprar el del bus Consettur hacia Machu Picchu, 30 soles ida y vuelta. Estos salen tan pronto como se llenan (y eso no tarda más de 10 minutos).

Consejo: Compra una o dos botellas de agua. En Ollantaytambo cuesta 1.50, en Aguas Calientes 3.00 y en Machu Picchu 10 soles.

La subida hacia Machu Picchu es espectacular. A medida que el bus alcanza más altura, las montañas de enfrente se alzan verdes, enormes, señoriales. Veinte minutos o media hora después se llega a la gran ciudadela. No se puede evitar el asombro por lo que se está viendo. La ansiedad apura también por lo que aún falta verse. El clima era perfecto, unos 23 a 26 grados (se dice que puede haber lluvias aisladas). Había que subir y bajar escaleras incas, pero la emoción logra que la experiencia sea única. Pablo Neruda me atizó con su poesía en medio de mi asombro. Quisiera haber podido quedarme más tiempo, quizá esperar la noche en la majestuosa cumbre, pero a las 17:30 los guarda-parques persuaden a la gente a que se retire. Ha sido una experiencia insuperable, pero no completa. Volveré cuantas veces sea posible.
Llegué a Aguas Calientes al filo de las siete. Ya la oscuridad envolvía a la pequeña ciudad, pero su frenético ritmo se podía ver desde cualquier ángulo. Los lugareños y turistas nacionales y extranjeros se confundían en animadas charlas en los cafés y restaurantes, o en plena calle. Danzantes y músicos celebraban el final del día y presagiaban una espléndida noche en la ciudad agazapada.

Consejo: Si te es posible quédate a dormir en Aguas Calientes. La noche allí es fantástica. La gente se mueve envuelta por la magia del Machu Picchu, de su historia de ingenio, sagacidad, portento y dolor que la increíble ciudad-cumbre simboliza. Una noche en Aguas Calientes es perfecta para cerrar el círculo de ensueño.

Día 5.- Tren a Ollantaytambo. Hermoso amanecer desde la ventana. Hora y media después Ollantaytambo, con sol intenso y aire fresco. De inmediato a Urubamba, a chequear la salida del hotel. Me recibieron con calor familiar. Me sentí de lo mejor. Me había guardado las dos últimas noches para Cusco. Partí hacia allá.
Llegué a mediodía, para almorzar chicharrones en la calle Pampa del Castillo. Delicioso y diferente. Por la tarde caminé por la ciudad y de noche me fui al Centro Qosqo de Arte Nativo (con mi BGT). A la salida, exquisita cena buffet en un balcón con vista a la Plaza de Armas.

Día 6.- Por la mañana, un buen desayuno en el Mercado San Pedro, luego buscar un city tour para, por la tarde, visitar Qoricancha, Saqsayhuamán, Qenqo, Pukapukara, etc. Interesante circuito, pero hay demasiada gente y ello lo convierte más en un negocio que en un servicio o un disfrute. La próxima vez alquilaré un auto o un taxi para este mismo recorrido. Retorné a la capital inca a las 8pm.

Consejo: En Cusco hay city tours desde 15 soles -incluye guía- y recorren cada uno de los puntos de la Capital Arqueológica de América consignados en el BGT.

Día 7.- Desayuno en el hotel y chequeo de salida. En Lima a las 14:00 horas. Promesa: regresar pronto.

ASCENSO AL WAYNA PICCHU 2017 (VIDEO)



lunes, 2 de septiembre de 2013

MALICIA



Un halo fisgón ataca a media madrugada
con la luz pecado de tu mirada.
Urgencia de tu ombligo que beso
trozo de pan ante el hambre obsceno.

Incógnita flor bajo el acantilado
quema mis aguas tu hondura,
con tu sal mis alucinados versos
mientras se mece tu arquitectura.

Salpicas una promesa baldía.
Mastica mi furia tu tropical médula
Los rincones que soñé exquisitos,
son las cumbres que nunca tuve.

Alba de mi piel, uñas de mi carne,
Calle de mis letras, huella de mis dedos,
Voy a beber tu olfato, a morder tus vísceras,
tu corazón y venas secretas.
A llover fuego sobre tu fuego.
A bañarme en tu cintura.

Ola seductora, colina caliente, cumbres turgentes,
Azúcar primavera, sábanas encanto, dedos júbilo.
Apura la sangre que mana de tus labios,
rojo zumo que invita y mata.
Resume tu prisa caminos y abismos,
el agreste mar de mi experiencia,
remoto territorio donde tu bandera
de nácar alza un escudo de estrellas.

En tus piernas los trazos no caben,
ni mi boca de pan azufre fuego,
hasta el confín de tus caderas guitarra,

Quema tu voz caricia candente,
buscan su suerte tus manos arena
en un gramo de mi voz encrucijada.





DE: "BITÁCORA DE LA FELICIDAD" Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

sábado, 24 de agosto de 2013

POEMA DE LOS SUEÑOS ROTOS



Ya no tengo más ganas,
este amor está roto.
Rotas las caricias y los recuerdos.
Rotos los planes, rotas las palabras.
Rotos los colores y rotas las flores.

El amor de entonces es aquél.
Aquél amor extraño, huraño y traidor.

Ya no tengo más ganas.
Entierro bajo estos versos mi sueño roto.
Ya no quiero soñarte. Me voy.
Mataré la música que me mata.

Y aunque se insinúen los buenos tiempos,
la saga de los sueños alborozo,
también tú los vaciarás sin reparo.

Ya no tengo más ganas.
Ocultaré esta noche para que nadie la encuentre.
Para que no oscurezca los sueños de otros.
Para que nadie crea que el amor no existe.
Para que los demás persistan en la ilusión que nosotros estropeamos.

Y tú señora, ve por tu tesoro.
El epílogo de silencio es para los solitarios
el poema de los sueños rotos.





DE: VERSOS CON VERSOS Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

jueves, 22 de agosto de 2013

POEMA 2, A LA FORTUNA



Hasta ayer fue igual:
la calle,
la espuma del mar desde el malecón;
los niños volando cometas,
las esperanzas languideciendo con el atardecer.

Hoy nada es casual.
Caminar contigo, disfrutar,
sentarnos por un café,
una butifarra para dos
y un pastel.
Y no lo es descubrir
la filuda punzada de tus ojos.

Discernir,
callar,
pasar desapercibido.
Sentirme vigilado
y abrazado a la vez.
Atrapado y acariciado.
Saber que nada sé.
Y no quiero saber.
No es casual tener miedo,
despertar sin tocarte.
No es fortuito oír que respiras.



DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 2011 de Rogger Alzamora Quijano

POEMA 24, A TU LUNAR



Aquél lunar
donde mis ojos se derritieron por única vez;
ese territorio sagrado
donde mi lengua se inundó de ti.

Aquél lunar endulzado en mis sueños,
que se adhiere a mi nariz y la empapa
de deseo voraz y le quita el resuello;
culpable de que al filo de la madrugada
no recuerde mi propio nombre.


Aquél lunar de tono crepuscular,
que gotea sobre mis ojos,
y atraviesa mi cerebro.


Aquél lunar
que me descubre cuando a la mañana
escapo de la luz.

Tu lunar,
cielo de perdones,
que has grabado al mismo fuego que tu nombre.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 2009 de Rogger Alzamora Quijano

lunes, 19 de agosto de 2013

DÍA CINCO



El sueño se posa de madrugada ante tu amenaza.
Ya no puedo escapar de ti.
Tu presencia es un castigo que no resuelve mi desdicha,
pero la mitiga.

Percudida por la maldad y oscurecida a pleno sol.
Sin azoro y luciendo los caninos
en tu perfecta dentadura.

Mi desayuno será el pan de tus manos tibias
y beberé caliente tu café esperanza,
tibio frío amargo
dulzona fragancia
aroma cuerpo y terca permanencia.
Muerte sepelio y mortaja.
Negra cabellera
sobre mi urgencia.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

sábado, 17 de agosto de 2013

POEMA 25, A LA IMAGINACIÓN



Hay en el vértice de tu escote
el reflejo de tus ojos.
Un vacío que me traga cuando te miro
(y lo sospechas).

Cuando la silueta del pezón izquierdo muerde mis dientes.

Has llenado tu boca de querellas,
por los besos que no te di.

Y tu mejilla, ajena a eso, ofrece
su rosada pendiente
hasta tu boca.
Has llenado tu mirada,
hasta dolerme.
Y me duele morder tu nariz soberbia.
Tu traje negro no me hunde en las sombras.
Me insufla.
Mírame.
Te ofrezco mi desnudez.
Tócame.

Arranca mi espalda
y que tu lengua goce
la esquizofrenia de mi lengua.
En el vértice de tu escote queda mi cerebro
esparcido,
harto de imaginar.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 2007 de Rogger Alzamora Quijano

jueves, 15 de agosto de 2013

POEMA 17, AL ORGULLO


Ya no hay nada que decir.
Tus ojos podrán morir de mí
pero tus manos ya dejaron de sentir.

Tu sonrisa abarca
lo que sus brazos no aprietan.
La luna alumbra tu sombra.

Ya no hay nada que decir.
Que en las aulas los compañeros aplasten mi nombre.
Que en la calle me ignores para ponerte a prueba.
Que abdiques de mi sonrisa y me apuñales con tu desdén.
Ya no hay nada que decir.
Capitularé en desventaja,
para que un pedazo de mi orgullo sobreviva.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES Copyright © 1997 de Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 14 de agosto de 2013

FRAGOR DE AGOSTO



Tus ojos, golondrinas que volaron al cielo
Tu piel huele a roble, por agosto y septiembre.
Los vientos del ingenio nacen en tus manos tejedoras.
Hilos primores, color mezcla esperanza.
Hoy es el futuro que no has visto.
El diario caminar de tozudas alegrías.
Tu herencia de terco optimismo
y de coraje,

No han muerto las flores de tu tacto,
no han prescrito tu valentía y tu ejemplo.

Agustina, llave del mar, cuna de la luz.
Nieve en flor, cauce de los vientos.
Fuego que calienta mi silencio.
Sueño que apacigua mis enconos.

No ha podido devorarte el fuego del tiempo,
por más que en la lucha tus alas haya quemado.

Sigues hermosa, volando alto,
humilde y valiosa como el pan del pobre.

Treinta y seis años de luz han cubierto
mi mundo solitario e intrincado.
Treinta y seis años como terco
artesano de las palabras mudas.

Agustina, hija del alba y el júbilo.
Carne viva de las estrellas,
dueña de aves y los árboles.
Abrazo en el olvido, sonrisa en la tristeza,
vida simple, pies en el suelo.
Pluma, certeza, caricia y vuelo.
Feroz puñalada a la envidia,
dardo mortal al hipócrita que malversa,
guardiana de mis espaldas,
adalid de la esperanza.

Madre,
hija del alba y el júbilo.
Luz de mi nombre,



DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 de Rogger Alzamora Quijano

domingo, 11 de agosto de 2013

AIJA, ORIGEN DE SU NOMBRE




“Aija era princesa de sangre real, y prima según los historiadores árabes, del rey Muley Hacén (Abu Hasán Alí, con quien casó siendo de muy corta edad, y de quien tuvo varios hijos, entre ellos á Boabdil, destinado para ser el último monarca de Granada”.
José de Castro y Orozco. OBRAS POÉTICAS Y LITERARIAS. Año 1864. Página 343.


Escribe: Rogger Alzamora Quijano

El lugar donde nací se llama Aija, en Ancash, Perú. Muchas veces, cuando alguien nos pregunta el origen del nombre de nuestro terruño, damos una que otra explicación que escuchamos desde niños, quedamos un poco desconcertados o ensayamos algún comentario gaseoso que parezca decir todo y termine diciendo nada.
¿Aija? ¿Por qué se llama Aija? ¿Qué significa Aija?
Algunos de mis coterráneos han tratado de desentrañar el origen del vocablo AIJA, nombre de la ciudad capital y de la Provincia* (Ver nota a pie de página). Como ellos, yo pongo mi cuota.

1.- MI TEORÍA ACERCA DEL ORIGEN DEL NOMBRE AIJA

Después de revisar algunos documentos y un poco de historia, he llegado a la conclusión que el vocablo Aija tiene su origen en un antropónimo: la sultana Aija, Reina de Granada en 1464; esposa del Muley Hacén (Mulay Hassan o Abū al-Hasan 'Ali ben Saad)-también llamado Albohacen-.
Sostengo que el o los españoles que llegaron a colonizar y evangelizar esta aldea de pasado inca y preinca le habrían dado por nombre Aija debido a la admiración y deseo de perennizar a la bella y valiente sultana, madre del rey Boabdil. Todo ello se refuerza con los acontecimientos históricos de entonces, interesantes para una línea de tiempo: el 2 de enero de 1492 finalizaba la guerra de moros y españoles con la retirada de Boabdil. El 12 de octubre del mismo año, la expedición de Cristóbal Colón desembarcaba en América.
Por ello sostengo que el nombre original es Aija y no Aixa, Ah hija!, Eja o Ays (como refieren otras teorías al respecto). AIJA, exactamente igual al nombre de la Reina de Granada. Según la historia, la sultana Aija fue dama grandemente admirada por su valentía y decisión. Quienes llamaron Aija a esta comarca decidieron legarnos un nombre que significara valentía, historia y belleza. Estos colonizadores serían entonces mucho más agudos y capaces de lo que el sacerdote/cronista Quijano quiso hacernos creer. Nuestra Aija lleva el nombre de una reina que se rebeló contra la injusticia.

Aquí algunas líneas que sobre la bella y valiente sultana AIJA, en la pluma de otros escritores:
- Don José Zorrilla, en su libro GRANADA (1852):
ZORAYA: De él y de su madre es tanta/ Por reinar la impaciencia que á estas horas,/ Traidores á su rey y de él parciales, / Bajo los techos de las casa moras/ Se afilan en silencio mil puñales.
MULEY HASAN: Sé que Aija
ZORAYA: Me detesta.” (Página 254).
- Don Alejandro Gomez Ranera, en su libro: BREVE COMPENDIO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA, DESDE SU ORIGEN, HASTA EL REINADO DEL SEÑOR DON FERNANDO VII. (1838). Adoptado como texto por universidades y colegios de España:
“… su monarca Albohacen, después de mandar asesinar á los principales personajes de la poderosa y valiente tribu de los Abencerrajes, se granjeó el desafecto de sus vasallos por haber repudiado á Aija, haciendo perecer a los hijos que tuvo de ésta para que le sucediesen los que tenía de Zoraida, cristiana renegada: Boabdil, primogénito de Aija, que afortunadamente se había salvado, no solo se apoderó del trono con el auxilio de los Abencerrajes, (…)”(Páginas 174,175).
- LA ALHAMBRA, RELATOS DE GRANADA, RECUERDOS DE ANDALUCÍA, (1863), recopilación de varios autores por el Liceo Artístico-Literario de Granada:
Aija hubo de sufrir desde este suceso aciago para ella, todos los sinsabores que amargan la vida de una sultana en desgracia. Su rival triunfaba por donde quiera y habiendo el anciano rey tenido en ella otros hijos, procuró inclinarle la misma á que los declarara herederos de su trono en perjuicio de los de Aija y especialmente de Boabdil su primogénito.”)(Página 445).
- Don José de Castro y Orozco en su libro: OBRAS POÉTICAS Y LITERARIAS, (1864): “El carácter heroico de la sultana Aija, es esencialmente histórico: lo es también la entrega repentina de Granada, hecha por Boabdil á los Reyes Católicos, con quienes la tenía concertada hacía tiempo, á consecuencia de un motín (…)”(Página 304).


Como se puede ver, el nombre Aija, que sostengo como origen del nombre de mi provincia, Aija, Departamento de Ancash, Perú, está libre de corrupciones o derivaciones. Adjunto las respectivas fotografías de algunas páginas originales de los textos citados. Por lo demás, se puede revisar la bibliografía y comprender que las ordenanzas de los reyes españoles para fundación de ciudades se basaban en modelos de Granada y Andalucía, y no eran simples anécdotas o circunstancias del azar.


2.- LAS TEORÍAS EXISTENTES


A) AIXA, COMO VOZ ÁRABE.- El profesor Maurilio Mejía Moreno plantea una teoría interesante. Dice a la letra: “ (…) para dar origen a Aixa, palabra árabe usada como sustantivo propio para nombrar a las mujeres hermosas, alegres y discretas de Arabia, como la bella Aixa, hija de Abu Bécquer, que fue la tercera esposa de Mahoma, y que a la muerte del profeta gozó de gran influencia llamándosela “la Madre de los creyentes”. De allí que para los árabes Aixa es una de las cuatro mujeres incomparables que hayan existido en la Tierra. Cuando los árabes, el 28 de abril de 711, al mando de Tarik, invadieron a España, dominándola durante ocho siglos, o sea hasta el año 1492, influyeron enormemente con su idioma en la formación del castellano. Por eso hay muchas palabras castellanas de origen árabe. Ahora bien, al producirse la conquista del Perú, llegaron a Aija los primeros españoles aventureros trayendo este vocablo árabe-español. Y lo difundieron con el mismo significado nominando Aixa a las lindas doncellas aijinas de aquellos tiempos (…)”.
La historiografía es correcta y el razonamiento no deja de ser lógico. Mis objeciones radican en la innecesaria referencia a las "lindas doncellas", pues no tiene que comenzar por ese requisito para ser nombre de un territorio. La otra está en que la línea de tiempo no es más aproximada que la que yo sostengo. Sin embargo, considero que merece ser tomada en cuenta, mucho más que las otras -meramente anecdóticas- que, lastimosamente son las más difundidas. Es decir, se ha optado por la historieta.

B) ¡AH HIJA! .- El sacerdote José Antonio de Quijano, quien ha pasado a la memoria colectiva como “el cura Quijano”, ha consignado dos de las más curiosas teorías sobre el nombre Aija. Una de ellas refiere la expresión "Ah hija". Lo que se sabe del citado clérigo es que, además de evangelizar estos lares, legó alguna crónica escrita en 1760, referida a sus vivencias. No es de extrañar, era el estilo de aquellos tiempos. Los españoles querían dejar testimonio y lo hacían contando verdades, medias verdades o imaginerías. Debo decir que, como cronista, el citado José Antonio de Quijano al parecer no tiene más trabajos.
El cura Quijano cita al español Santiago Cortez del Riojo, quien habría exclamado "¡ah hija!" al ver a una joven nativa, con el fin de granjearse su amistad. Retórica aparte, esa es la sustancia.
Sin embargo, considero que como teoría sobre la creación de una ciudad o territorio, no resiste el mínimo análisis objetivo. Se trata del evento casual y cotidiano de quien quizá era la autoridad máxima de la ciudad (el cura Quijano se refiere a Cortez del Riojo como Caballero). La pregunta es: ¿Una súplica común, cotidiana, banal, casual, podría convertirse en algo tan importante como el nombre de una ciudad o territorio? Como he dicho antes, había ordenanza expresa del propio Rey de España que normaba la fundación de las ciudades. Así las cosas, ¿quiere decirnos el cura Quijano que Cortez del Riojo fundó a nombre del Rey de España un territorio que significaba un simple episodio cotidiano? Si tal doncella fue objeto de su admiración habría elegido el nombre propio de ella y no dos palabras del vocabulario común. Por ello me refiero a esta teoría como no creíble, endeble, superficial y deleznable. Quizás cuando Cortez del Riojo hizo migas con la doncella -si tal evento en realidad ocurrió- la ciudad ya estaba fundada por los españoles y se llamaba AIJA.

C) ¡AIXA BURR!.- El mismo cura Quijano consigna esta segunda teoría. Según dice, en la comarca y durante la representación de una danza guerrera llamada “Saya Huanca”, los ejecutantes emitían el grito ¡Aixa burr! y que de allí proviene el nombre Aija.
Me opongo a esta hipótesis porque no existe en el quechua -ni en sus variantes territoriales- palabra igual o similar al vocablo Aixa o Aija, como para concluir que el grito guerrero AIXA BURR existiera antes de la llegada de los colonizadores. Estimo que el vocablo Aixa se incrustó como corolario de la danza cuando ya el territorio había sido bautizado con el nombre Aija por los españoles. Y lo más probable es que fuera una forma de protesta o rebeldía ante los invasores. Esto sin dejar de mencionar que la danza "Huanca" ya existía cuando los españoles llegaron a colonizar. Después del episodio de la conquista por los españoles la danza habría tomado el nombre de “SAYA HUANCA” para hacer referencia a la capa o saya que llevaba el danzante. Eso, después de la fundación española de Aija, no antes. ¿Por qué sostengo esto?
La palabra saya tiene tres acepciones:
1. Contenedor o vaina de la espada (en Japón).
2. Danza que se practica en el Altiplano andino (de origen africano, Nsaya: labor comunitaria bajo la autoridad de una cantante).
3. La que en este caso interesa: especie de túnica que lleva un hombre o, incluso, prenda de vestir femenina, parecida a una falda o faldón (en Cataluña: saya; en Galicia: Saia). No existe, por cierto, ninguna palabra quechua que defina saya como túnica, manta o faldón. Respecto a la expresión Burr no tiene por qué significar nada. Puede tratarse de un sonido consonántico. El grito ¡Aixa burr! –en mi opinión- era una expresión guerrera, militar que era el corolario un movimiento marcial de choque de escudos. La danza primigenia se llamaba “HUANCA”.

Mis conclusiones acerca de la teoría "¡AIXA BURR!:
1.- Cuando la danza Saya Huanca incorporó el grito ¡Aixa burr!, ya la ciudad se llamaba Aija.
2.- ¡Aixa burr! tiene dos voces: Aixa, proveniente de una Aija ya fundada, y Burr, que no pasa de ser un sonido consonántico vibrante múltiple alveolar.
3.- Saya, cuyo significado es: túnica, vestido largo o capa, es vocablo que vino de España. No existe como tal en el vocabulario quechua. Por lo tanto, el grito ¡Aixa burr! es posterior a la fundación de Aija y posterior también a la evolución de la danza Huanca en Saya Huanca.

C) EJA, EZA.- Otra versión es la del señor Eliseo Larragán Bayona, quien sostiene que el nombre Aija tiene origen en la toponimia. Es decir, que Aija toma el nombre de un lugar geográfico sobre el que está asentada. Y da ejemplos: Mullu-huanca (cerro jaspeado), Pomabamba (por puma-pampa: pampa de los pumas), Carhuaz (por carhuash: amarillo de las retamas) y Caraz (por C´arash, por los pelados cerros de Huaylas). Con respecto a Aija, sin embargo, la teoría tiene serias inconsistencias. Dice su autor que Aija era en aquél entonces un paraje hundido entre el Imán Hembra, Imán Macho, Mulluhuanca, Chuchúnpunta, e incluso cita Quelloc (por Quillayoc). Don Eliseo fundamenta que: cuando se pesa en el huipi (balanza), se regatea la generosidad en la venta con el vocablo quechua “ezécallami” (que pese más (se hunda) la mercadería). Y concluye: “de esa raíz: ezé, ezá, (que sugiere hundimiento), por corrupción se ha llegado a Aija, tanto que no es raro oír a los nativos decir Eja por Aija”.
Aquí mi discrepancia:
Se puede ver claramente que los topónimos usados como ejemplo tienen sentido, son clarísimos: Puma-pampa, carhuash, c´arash. Yo añado un caso especialmente trascendente: Lima proviene, según varios tratadistas, del vocablo quechua Limaq. Mas, la ere (r), en los territorios centro y sur de la costa peruana, sustituye a la ele (l). En consecuencia, Limaq es en realidad Rimaq, nombre del río y del valle donde está asentada la ahora gran capital. El nombre se deriva del verbo rima: hablar, seguido por el sufijo de agencia (q). Es decir, la palabra rimaq significa “el que habla” o “hablador”. No es el caso de Aija, cuya forzada “toponimia” propuesta por el señor Larragán Bayona debe recorrer no una ni dos sino muchas "corrupciones" antes de llegar a dar con el vocablo que propone -el cual ni siquiera es Aija, sino Eja-.

D) AIJA, ATRAER.- Don Jorge Antúnez de Mayolo Larragán dice haber encontrado "en diccionarios quechuas, desde Gonzalez Holguín (1608), hasta los de 1970, la raíz quechua Ays, que significa: halar, atraer, acto de halar". Hace una lista de palabras derivadas de aquella raíz y nos lleva a pensar que todas confluyen en jalón, hala, arrastra, etc. Dice entonces, el señor Antúnez de Mayolo, que por ello Aija significa ATRAER. Y se refiere directamente al poder de atracción de sus imanes.
No es difícil refutar esta teoría: El hierro y el acero no fueron conocidos en nuestras tierras sino hasta la llegada de los españoles. Por tanto, es imposible que las virtudes de los cerros de imán hayan sido conocidas sino hasta después de la llegada de los españoles a la zona y quizá mucho después, cuando por alguna circunstancia aquellos descubrieron la naturaleza magnética de las rocas situadas en lo que hoy conocemos como Imán Macho e Imán Hembra. Así, no se pueden relacionar los citados vocablos quechuas con las propiedades de atracción de los cerros tutelares de Aija, porque en aquél entonces no había cómo probar el poder de atracción de la magnetita sin la presencia del hierro.


3.- BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS RELACIONADAS.-

- El Inca Garcilaso de la Vega menciona, en sus Comentarios Reales de los Incas, el origen del nombre de la ciudad de Lima, lo siguiente: “El nombre Rímac es participio de presente: quiere decir ‘el que habla’. Llamaron así al valle por un ídolo que en él hubo en figura de hombre, que hablaba y respondía a lo que preguntaban”. Inca Garcilaso de la Vega "Comentarios Reales de los Incas" [1609] 1991: 393 y [1609] 1991: 393. Dos volúmenes. México, D.F., Fondo de Cultura Económica.
- CERRÓN-PALOMINO, Rodolfo
1997 “Nota etimológica: El topónimo Lima”. Ponencia presentada en el IV Coloquio de Historia de Lima. Lima. Consulta: 4 de abril de 2012.

- “EL NOMBRE DE AIJA” - PROPUESTA DE DON MAURILIO MEJÍA MORENO – 1975
- Leído por su autor, el 30 de agosto de 1975, en la Plaza de Armas de Aija.
- La Industria” de Trujillo lo publicó en febrero de 1976.
- El Instituto Nacional de Cultura de Huarás lo incluyó en Cuadernos de Difusión N° 14, 1978.
- La Revista Waru de julio-agosto de 2006, publicó este texto corregido y autorizado por su autor.

- BREVE COMPENDIO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA, DESDE SU ORIGEN, HASTA EL REINADO DEL SEÑOR DON FERNANDO VII.-
Por D. Alejandro Gomez Ranera. Segunda Edición, MADRID, IMPRENTA QUE FUE DE FUENTENEBRO, 1838, calle de Fuencarral, núm. 21, Madrid, España. Páginas 174 y 175: “(…) No obstante, aun tenía Granada dentro de sus muros mas de cien mil combatientes, prontos á sacrificarse en defensa de su amada patria y acaso suficientes para rechazar al ejército castellano sino hubiese sobrevenido la guerra civil entre sus hijos: su monarca Albohacen, despues de mandar asesinar á los principales personajes de la poderosa y valiente tribu de los Abencerrajes se granjeó el desafecto de sus vasallos por haber repudiado á Aija, haciendo perecer á los hijos que tuvo de ésta, para que le sucediesen los que tenía de Zoraida, cristiana renegada (…)”

N. d. R.- Lamentablemente faltan las páginas 172 y 173, aunque no sabemos si hablan de Aija, es muy probable, ya que el tema central de la narración es Granada.

- GRANADA, POEMA ORIENTAL.-
Por Don José Zorrilla y Moral (1817-1893). Poema oriental, precedido de la leyenda de Al-Hamar, Tomo Primero, París, Imprenta de Pillet Fils Ainé. Año 1852.
- Página 227: “Por el ardiente amor de esta cautiva/Olvidado Muley de Aija su esposa,/De su presencia y de su amor la priva:/Y Aija, como oriental, fiera y celosa/Y, como reina y afrentada, altiva,/Disimula la rabia que la acosa/Alentada no mas por la esperanza/De tomar en los dos feroz venganza".
- Página 254 – Libro Segundo – Las sultanas:
"MULEY HASAN: Prosigue.
ZORAYA: De él y de su madre es tanta/Por reinar la impaciencia que á estas horas,/Traidores á su rey y de él parciales,/Bajo los techos de las casa moras/ Se afilan en silencio mil puñales.
MULEY HASAN: Sé que Aija…/
ZORAYA: Me detesta./
MULEY HASAN: ¡Ay si te mira/ Solo un momento con semblante torbo!"

- Página 278, Libro Segundo, Parte II, EL SALÓN DE COMARES: "Pon a Aija en una torre prisionera/Con su hijo, y á habitar manda que vaya/En el jeneralife la Zoraya./Ten a ésta como mi única sultana,/A Aija y Abú Abdil como traidores".


- LA ALHAMBRA, RELATOS DE GRANADA, RECUERDOS DE ANDALUCÍA.
Colección de artículos escogidos de la publicación de igual nombre, a cargo del Liceo artístico-literario de aquella ciudad, redactaban sus mejores literatos. Barcelona, Establecimiento Tipográfico de Narciso Ramírez y Rialp, Pasaje de Escudillers, núm. 4. Año 1863. Capítulo denominado: AIJA, REINA DE GRANADA, páginas: del 443 al 456.
- La página 445, dice: “Aija hubo de sufrir desde este suceso aciago para ella, todos los sinsabores que amargan la vida de una sultana en desgracia. Su rival triunfaba por donde quiera y habiendo el anciano rey tenido en ella otros hijos, procuró inclinarle la misma á que los declarara herederos de su trono en perjuicio de los de Aija y especialmente de Boabdil su primogénito”.

- HISTORIA DE ESPAÑA, Por Don Antonio Cavanilles, de la Reales Academias de Historia y de Ciencias Morales y Políticas. Tomo Cuatro, Madrid 1862, Imprenta de J. Martín Alegría, Paseo del Obelisco, número 2 Chamberí.
Página 358: "(…) La sultana Aija por otra parte buscaba apoyo y protección para su hijo, y logró que penetrase de noche por un postigo del Alcaicin (…)"
Página 366: “(…) Encuentra á la sultana, que tenía consigo al menor de sus hijos. ¿Dónde está el traidor? Pregunta el Zagal. El traidor eres tú, replica la sultana Aija. Boabdil está a salvo y castigará tu traición (…)".

- OBRAS POÉTICAS Y LITERARIAS
DE JOSÉ DE CASTRO Y OROZCO, MARQUÉS DE GERONA, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Tomo Primero, Madrid, Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, Calle de la Madera número 8. Año 1864.
- La página 302 se titula: "AIJA, SULTANA DE GRANADA, TRAGEDIA EN CINCO ACTOS".
- La página 304 dice: “El carácter heroico de la sultana Aija, es esencialmente histórico: lo es también la entrega repentina de Granada, hecha por Boabdil á los Reyes Católicos, con quienes la tenía concertada hacía tiempo, á consecuencia de un motín (…)”
- La página 305 contiene los personajes: “Interlocutores:/ BOABDIL, Rey de Granada / AIJA, su madre / ORCAN, caudillo de la tribu de los alaveses / CELIMA, su esposa / GAZUL, jefe alavez / MORAICEL, caudillo de los zegríes / MOCTADER, zegrí.
La acción empieza al amanecer, y puede suponerse que concluye a las tres de la tarde del 2 de Enero de 1492 (…)”

- DICCIONARIO DE NOMBRES DE PERSONAS, por José María Albaijés Olivart, Universidad de Barcelona Publicaciones, 3era. Edición, Abril 1993, página 29, donde Aixa figura como la segunda esposa de Mahoma.

- 4.- ALGO MÁS SOBRE GRANADA
Granada fue un reino o emirato árabe islámico situado en el sur de la península ibérica (antigua al - Andalus). Su capital fue Granada y fue fundada en 1238 por el nazari Muhammed I iban Nasr. Su último rey fue Boabdil el Chico, quien fue depuesto el 2 de enero de 1492. El último rey del reino árabe de Granada, Boabdil, fue víctima de un triste destino. Tras la pérdida de su reino, perdió en Las Alpujarras a otros seres queridos. Luego marchó rumbo al norte de África muriendo en Fez, unos dicen que el año 1527, otros que en 1533. Su nombre verdadero era Muhamed Abu- Abdallah, y reinó por 10 años. Se enfrentó por el trono a su padre Muley Hacen, quien había abandonado a su madre Aija, para casarse con Isabel de Solís, cristiana quien al convertirse al islam adoptó el nombre de Zoraida. Ambos bandos, los zegries del Muley Hacen y los abencerrajes de Boabdil (…) Aija fue la cerebral conductora de los afanes de poder de su hijo.

5.- ANEXO.- ALCANCES SOBRE EL PROCEDIMIENTO PARA FUNDAR CIUDADES POR ESPAÑOLES

"Y cuando hagan la planta del lugar, repártanlo por sus plazas, calles y solares a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor, y sacando desde ella calles a las puertas y caminos principales, y dexando tanto compás abierto que aunque la población vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma". (Ordenanza de Carlos V, 1523)

- Los españoles, al mismo tiempo que invadían y conquistaban las poblaciones nativas, procedían a fundar ciudades tomando como modelo la ciudad de Nueva Planta fundada por los reyes católicos en la conquista de Granada. Así lo hizo Pizarro en su calidad de gobernador del Perú. Los nuevos asentamientos humanos serían inicialmente centros administrativos y militares, es decir, lugares desde donde se controlaría y dominaría el territorio recién conquistado.

Según Haring, las ciudades coloniales en el siglo XVI no nacieron espontáneamente, pues para fundar una ciudad se tenía que cumplir con una serie de requisitos como: un lugar adecuado, buen clima, tierras de cultivo, ríos con abundante agua, buenos pastos para el ganado, bosques para leña y madera, indios y vías de comunicación para un rápido traslado.

El fundador ubicaba un lugar y trazaba una cuadrícula similar a un tablero de damas o damero, con calles cortadas en ángulo recto convergiendo a un centro principal (la plaza) en donde se dejaron espacios para la construcción de la iglesia principal, el cabildo y sedes de las autoridades coloniales (palacio del gobernador, casa del corregidor). Se repartían también solares para los fundadores de acuerdo a sus méritos (los solares más cercanos al centro correspondían a los vecinos principales). Por lo general cada manzana se dividió en cuatro solares, y donde el trazado a cordel facilitó el crecimiento de la ciudad sin perder la traza original.

Konetzke sostiene, que alrededor de las ciudades existieron espacios complementarios como: los ejidos o lugares de uso público y los propios o tierras administradas por el cabildo para adquirir rentas y las parcelas de Tierra que se le otorgaba a cada vecino para cultivar y/o mantener un ganado.

El Cabildo fue la institución encargada de la administración de las ciudades e impartía justicia en casos vinculados a la administración asi como también nombraban procuradores ante las autoridades coloniales o ante el rey pidiendo alguna merced en beneficio de la ciudad.
- Según ordenanzas de la época, al fundar una ciudad los españoles debían tener en cuenta lo siguiente:

 Competencia.- fundar una ciudad no estaba al alcance de cualquier español. Era facultad del Capitán General o del Gobernador. En el Perú, por ser Francisco Pizarro Gobernador y Capitán General al mismo tiempo, era el encargado de fundar.
Objetivos.- desde el punto de vista de la Corona, toda ciudad por fundar debía ser un puesto de avanzada militar que indicara posesión, un reducto de vecinos armados dispuestos a defender la población; y un centro de irradiación cultural y religiosa.
El lugar.- debía elegirse lugares cómodos, con buenas entradas y salidas que permitiera la comunicación; con pastos y tierras adyacentes aptas para sembrar, y con abundancia de agua.
Los vecinos.- un pregón debía convocar a los soldados que desearan inscribirse como vecinos. Por lo menos, debía haber treinta vecinos para fundar una ciudad.
Además de vecinos, los que vivían en una ciudad podían ser: moradores (que tenían casa de morada mas no indios encomenderos); estantes (los que vivían en casa ajena); y pasantes (los forasteros viajantes).
El trazado.- el diseño en cuadricula o en damero de las ciudades construidas por los españoles tenia claros antecedentes medievales, y era el que debía prevalecer. El trazado de las plazas, calles y manzanas se hacía a cordel. Cada manzana se dividía en cuatro solares, que se repartían entre los vecinos y las órdenes religiosas. En el rectángulo principal se ubicaba la Plaza de Armas o Plaza Mayor, y alrededor se situaban los edificios principales: la catedral, la casa de gobierno y el cabildo (hoy los municipios).
El acta de fundación.- era un documento en el que se anotaban todos los datos referentes a la fundación y el nombre de los vecinos fundadores. El capitán fundador, el sacerdote y los testigos que asistían a la ceremonia firmaban el acta. El documento se cerraba y con el se abría el primer libro de cabildo.
La ceremonia de fundación.- consistía esta en redactar el Acta, asistir a una Misa Solemne y proceder a la nominación de la ciudad. Generalmente los españoles rebautizaron las ciudades con nombres de ciudades españolas, añadiéndoles el de un santo o santa a cuya advocación se ponía la ciudad. En algunos casos, se respetaron los nombres indígenas, como Cusco, Arequipa y Lima.
Los títulos honoríficos.- los Reyes solían otorgar a las ciudades títulos honoríficos, que se inscribían en el escudo de armas. Por ejemplo, “Muy noble”, “Leal Ciudad”, etc.
- En 1573 Felipe II promulgó un real decreto por el que debían regirse la creación y el planeamiento físico de las nuevas ciudades a lo largo y ancho del Imperio. Este decreto incorpora el “estatuto” existentes otorgado a quienes se proponían colonizar los territorios, la cual estuvo en vigor durante todo el período del Imperio Español en América:
Los solares que rodeaban los restantes lados de la plaza no podían otorgarse a particulares, pues estaban reservados a edificios públicos, entre los cuales se incluiría “el hospital de los pobres, para enfermos no contagiosos que se construirá en el lado norte para que su fachada quede orientada al sur...” Se dispondrían asimismo emplazamientos para “las tiendas y residencias de os comerciantes que serían las primeras en edificarse”. Los solares necesarios para los primeros colonos serían distribuidos por sorteo, con la condición de que “los solares no asignados deberían reservarse a los colonos que pudieran llegar más tarde, o para disponer de ellos con arreglo a nuestros deseos.”
Las ordenanzas habían empezado con consideraciones acerca de la elección del emplazamiento, que debía ser apropiado no sólo para los núcleos urbanos, como se ha dicho, sino también en previsión de un traspaís agrícola, para lo cual las ciudades - región de Andalucía proporcionaron el modelo inmediato.
- La ordenanza de Felipe II del año 1573 y la construcción de ciudades coloniales españolas en la América. Por: Andrzej Wyrobisz
(www.ikl.org.pl/Estudios/EL7/EL7_1.pdf)

* Nota importante.- Debo alertar desde aquí la nota incompleta y subjetiva que alguien aparentemente interesado en que se olvide parte de la historia ha escrito acerca de Aija en Wikipedia, en la cual se oculta información acerca del despojo que algunos políticos de los años ochenta perpetraron, al mutilar el territorio de la Provincia de Aija). No hay que olvidar que Aija mantuvo un territorio de similares dimensiones al de los siete distritos –ocho contando la misma capital- consignados en la carta de su creación política. Sin embargo, durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) fue despojada de tres: Malvas, Cochapetí y Huayán. La nota informativa en Wikipedia acerca de Aija omite inexplicablemente este detalle. Y por cierto, en esta misma nota no es de extrañar que se registre, como origen de la palabra Aija, meros hechos anecdóticos que estamos acostumbrados a oír y cuya endeblez me ha obligado a reflexionar y escribir esta nota.

Nota del Autor: En la versión escrita se pueden encontrar más testimonios sobre lo que expongo.

Lima, 08 de Agosto de 2013.

jueves, 8 de agosto de 2013

AL INFINITO



Espuma y burbujas de luz, tus brazos,
se llenan de mí. Me esperan, me temen.
Luna sobre el río de mi vida, tu mirada,
reclama, vuela, retorna y muere.
Te toco, manos liebre, dedos abeja.
Me pides, volcán furia, voz premura.

Y así, palabras y miedos en un mismo plato,
tu primera vez, mi mejor entrega, lazos de miel,
vértigo, suerte y muerte, alfa y omega.

Prometes y preguntas, batallas y concedes.
Provocas, mirada esperanza,
tocas mis abismos con las alas de tus dedos,
tiemblas conmigo al borde de la cornisa,
lames mis versos con tu lengua sumisa.
¿Y preguntas qué contienen mis venas?

¡Todo yo vivo de tu sangre!
¡Todo yo respiro tu aliento!
Cubro mi cuerpo con tu precioso silencio,
diosa, día, paraíso, estrella, sol y universo.


Al conjuro del tiempo, ojos brujos, piel ensueño,
tu sola mirada logra menguar la luna llena.
Pliegue de Venus, terreno minado, mortal caída,
jubiloso voy, como árbol desnudo, buscando tu abrigo.

Explosión, estallido, fuego, grito, abandono.
Explosión, estallido, fuego, grito, grito, abandono.
¿Qué hay de tus miedos y de mi olvido?

Con las violetas del descanso se abre el paisaje
de la temible fiera que acampa en mi pecho.
tus cabellos, tu frente, tu sueño,
tus ojos que celan, tu vientre tornado
tus cometas, el infinito.




DE: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano



miércoles, 24 de julio de 2013

LA CARTA ESCONDIDA


Este es el último aliento de esta historia. Todavía se me critica el haber retenido la respuesta que Facundo había escrito para Flor. El día que me entregó la carta, el aspecto demacrado de mi amigo ya tenía un halo que a mí me pareció dignidad. Tal vez por eso decidí protegerlo de sus propias palabras.
- No pude resistirme a escribirle -me dijo por toda explicación-. Haz el favor de llevar esta carta al correo, pues mi osadía no da para tanto. No me quedan más fuerzas, ahí está la dirección y aquí tienes el dinero.
Y me dio unas monedas. No sé bien qué me impulsó a retener esta carta junto a las demás que me entregó en custodia. Hoy sé que hice bien, porque aquella última carta de Facundo solamente lo habría puesto de rodillas, cuando lo que él necesitaba era mantenerse en pie.
Flor se fue lejos, se casó, tuvo una hija y fracasó, todo casi al mismo tiempo. De Facundo no sabemos nada. Alguien lo vio con sotana de cura y no, no era él. Otro vendiendo helados, y tampoco era él. Luisa lo vio tocando el violín, de mesa en mesa, en un restaurante: falsa alarma, tampoco era él. Me gustaría encontrármelo, para de una vez quitarle el peso que estoy seguro lo agobia. Decirle nunca deposité tu última carta. Me abrazaría alborozado. Luego iríamos a emborracharnos, y quizá hasta nos iríamos de putas, sólo para darle a la celebración un toque único e inolvidable.
Aquí el tenor de la infructuosa carta:


Mi Flor indeleble:
Tu carta es una copa de veneno, pero no mata. No a mí. A veces me he preguntado si es porque ya estoy muerto, pero no. Estoy vivo y me gusta la vida: mantiene mi curiosidad, sé que me tiene preparadas nuevas argucias, intrincados estratagemas, además de abundantes letras. Seguiré viviendo con afán.
Después de leer tu "amistosa" última carta, me dio por dejarle al olvido la tarea de alimentarme. Caminaba largas horas, corría el doble de lo habitual, auscultaba minuciosa y obsesivamente las novedades electrónicas en los centros comerciales, hacía lo imposible por mimetizarme con la multitud, y cosas por el estilo. No me cansaba, no tenía hambre, no echaba de menos mi cama, olvidé a mis perros. Sólo una cosa me convenció de escribirte esta nota: Un jueves de noche fría, diecinueve horas y siete minutos en mi reloj, regresaba del trabajo como siempre, aplastado en el penúltimo asiento del bus, cuando subieron dos muchachos, uno con guitarra y otro con charango. Se ubicaron en los extremos y comenzaron a cantar “tengo marcado en el pecho todos los días que el tiempo no me dejó estar aquí, tengo una fe que madura, que va conmigo y me cura desde que te conocí".

Sus voces no eran las mejores. Sabe Dios cuántas horas llevaban rasgando sus gargantas, pero cantaban con oficio y le agregaban emoción. Aguanté firme la primera estrofa, pero cuando prosiguieron con “tengo una huella perdida entre tu sombra y la mía, que no me deja mentir” tuve que mirar la ventana, la calle, la gente, la nada y el todo. Cualquier cosa, menos mirarte a ti, que habitas en aquella canción. Aun así no pude evitar que se inundaran mis ojos. Por fortuna logré que no rebalsaran. Cuando los muchachos llegaron al estribillo ya las gotas se habían secado a fuerza de recordar tu última carta llena de desplantes y rezumando displicencia. Terminaron la canción. Se hizo silencio. Y como si supieran del golpe que me habían propinado, le dieron otro tono, la otra cara de la moneda, mientras emprendían la retirada. De mis tiempos de novel artista cantaron: “Cunumicita, linda que tienes ojos de guapurú, dame el encanto de tu boquita llena de achachairú. ¿No ves que estoy sufriendo las ansias locas por tu querer?; y ya me voy muriendo de tanta angustia por ti mujer".


Los muchachos pasaron por mi asiento: “Ya verás qué lindo es amarse con emoción. Mi amor te lo daré, cunumi con todo el corazón”. Les di, sin dudarlo, un billete de a diez. Lo merecían. Me habían llevado a ti, la flor más hermosa sobre la tierra. Fui hasta tus ojos miel. Sentí que me envolvían otra vez tus cabellos, tus manos ennoblecidas por el rigor de tus años de lucha, tu sonrisa limpia. Volvió mi ansiedad por tu talle, tu cuerpo durazno, tu abrazo mío. Y cuando me encontraba en caída libre hacia el abismo de nuestros recuerdos juntos, los mismos muchachos me habían lanzado el salvavidas de la “Cunumicita” de mis tiempos de goce, para no seguir matándome de ti.

Cuando los muchachos se fueron, me quedé pensando. No sé qué espero de ti, pero nada ha llegado, nada ha sucedido, nada ha cambiado. Tenía la esperanza de que tu abandono fuera solamente una burla del destino. Que lo sucedido fuera historia de otras personas, no de Flor y Facundo. O, que fueran una Flor y un Facundo de otros mundos, de otros tiempos. Quise que tus cartas hubieran sido el libreto de alguna película de horror y suspenso, algo que hubiera sido escrito para hacer sufrir en los cines. Pero han pasado muchos días y noches, y lo único que tengo en mis manos son tu ausencia, tus seis cartas, las ocho mías y la noticia de que andas con otro. Eso ha pasado, eso sigue pasando. No existen los milagros para nosotros. Ya nos gastamos los tres que teníamos asignados.

Hay en mi corazón una puerta que tú cerraste. Sólo tú la podrás abrir, si acaso ya no tiraste la llave al abismo. Como puedes ver estaré vivo para saber que has vuelto, y vivo para convencerme que ya no volverás.

Si alguna vez regresas al rincón donde nos sentábamos a conversar, a las páginas que escribimos juntos, a las canciones que nos hacían llorar, encontrarás vestigios de mi espera. Entonces, tal vez te provoque llamarme. Hazlo, pequeña Flor de luz, te escucharé, te atenderé, te ayudaré. Cuando tengas incertidumbre acerca de alguna intrincada tarea que no puedas resolver, llámame también para desentrañarla juntos. Cuando lleguen los momentos cruciales, la partida inminente de alguien muy querido y sepas que solamente yo puedo ayudarte a cargar el dolor, llámame Flor.

Gota a gota aprenderé a ser tu amigo, y podré vivir contigo sin vivir a tu lado.

Siempre, Facundo.

DE: CARTAS APÓCRIFAS, EL JUEGO DE LA VIDA Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano