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sábado, 21 de noviembre de 2009

DÍA TRES



Mi deber no es seguirte todos los siglos
para arrancarte un solo día.
Mi razón es noble,
cubre mis carencias.
Estalla.
Pierde la batalla
y regresa
por lo que me sobrevive.

Habitas mis sentidos sin receso
y sin embargo
no existes cuando pregunto.
Ya perdí todo lo aprehendido
y sólo quedan briznas y ceniza.
Débiles fantasmas que se van con la niebla,
sin el tacto que acaricia y conmueve.

Resta el sabor que me quedó en la boca
y resta la palabra.

No aguardo respuesta,
porque no sabrás concederme.
Un instante es demasiado,
además de insuficiente.









DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 9 de agosto de 2009

POEMA 26, A LA TARDE




De todas las tardes prefiero ésta, porque te tengo.
La neblina que ahorca la luz no puede con tus ojos.
Me has dicho de tu amor piadoso,
aquél que lo perdona todo.
Me has hablado de la devoción y la entrega;
de tu vicio por mis caricias.

Te he mostrado mis heridas,
has tocado mi alma,
has visto mi dolor y mis entrañas.

De todas las tardes prefiero ésta, porque te tengo.
Jugando con mis dedos mientras me hablas.
Tu cabeza en mi hombro
y tu pierna dominando mis muslos.
Un equinoccio casual donde concurren nuestras vidas
a fundirse en un abrazo,
a disipar angustias.
A soñar.
Prefiero
esta tarde sobre todas las demás
porque,
absolutamente,
te tengo.






DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 18 de julio de 2009

POEMA 33, A LA COSTUMBRE


Tu música no se fue de mis oídos,
las tardes no se murieron con el sol.
Y mi memoria
se rebela y da pelea.

La calle que hay entre nosotros
ha perdido la huella de tus pasos
y hermética se muere tras la primera esquina.

Aprendí a vivir y morir durmiendo
porque en mis sueños vienes y vas sin demora.
Apedrear lo escrito es cobarde.
Mis confesiones están.
Mis odios por ti están.
Mis soliloquio.
Mis ojos,
mis cabellos sin tus dedos, están.
No digas que no te busco.
No digas que no me lees.
Mis letras me sobreviven,
como una perniciosa costumbre.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 11 de julio de 2009

DESTINO, RUTINA Y AZAR

Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Poner en un cubilete la existencia y echarla a la suerte. Eso parece, pero no, es mucho más complicado.
Lo que comúnmente se conoce como destino está formado por vericuetos, estratagemas y circunstancias que encarecen, complican y maravillan con sus sinfonías propias. Y más aún, sus sincronías entre sí, lo que llamamos "sociedad". Lo inesperado cunde en nuestras vidas a pesar de que todo pareciera repetirse. La rutina es en verdad un aparente calco de sucesos parecidos, uno tras otro, cada día, cada noche. No obstante, casi no estamos conscientes de pequeñas alteraciones que terminan cambiando dramáticamente las consecuencias.
Cada día es un triunfo sobre el azar. Los engranajes deberán funcionar perfectamente para que al final del día logremos cerrar los ojos después de colocar la cabeza sobre la almohada. Pequeños milagros que pasan desapercibidos ante nuestros ojos conforman nuestra cotidianidad. Por eso, cuando empezamos diciendo "buenos días", ni siquiera imaginamos que podría ser este un pésimo día para nosotros o para nuestros interlocutores, ni lo que podría suceder más tarde a causa de la minuciosa disposición de los hechos que a cada uno corresponde.

jueves, 28 de mayo de 2009

POEMA 35, AL REENCUENTRO



Que volvieras repleta de esa mirada que todo lo abarca.
Que me reconocieras tan mal después de cinco años (luz).
Que no tuvieras temor por un beso.
Que no te intimidara más mi abrazo constrictor .
Que me dejaras moribundo tras asestarme tu sonrisa.
Que caminaras quince metros para rescatar el pasado.

¿Todo eso para que tu ausencia haya sido un garabato que mintió tu olvido?
Ya estás aquí, sobre mi vida ruinosa.
deslumbrante como los ojos del sol,
borrando las huellas de la infamia,
canjeando mi olor a soledad por música y color.

Ya estás aquí, con las frutas del desayuno,
con la celebración del amanecer.
Ya estás aquí, sin la monserga del odio,
sin el tapiz de silencio que maquillara tu rostro.
La esperanza enfría todas las angustias.
Eres otra vez tú.
Y bajo tu influjo dejaré
mis anodinas órbitas extraviadas en el consuelo,
para girar en tu escueto contorno,
para dibujar mi gratitud sobre tu perdón.



DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 3 de mayo de 2009

LA DEUDA DEL PERÚ CON OSCAR AVILÉS



Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Si hay un guitarrista que representa la música criolla del Perú ese es, sin duda, Oscar Avilés. Cambió para siempre la percepción monótona del vals peruano que se había encasillado en el “tundete”. Le dio fribra y sentimiento basándose en el elaborado uso de los tiempos y silencios. Su trepidante ritmo le imprime a cada uno de sus arreglos un sello particular que ha conquistado generaciones y le da a nuestra música costeña el notable nivel que Chabuca Granda, Felipe Pinglo y varios de los más eximios cultores criollos hubiera querido, como complemento invaluable de sus composiciones. Debemos a Oscar Avilés que nuestra música criolla se mantenga vigente.
El maestro Oscar Avilés recibió premios y condecoraciones nacionales y extranjeras del más alto nivel, haciendo justicia a su capacidad innovadora, calidad artística, aporte a la cultura, etc, etc. Sin embargo, a sus 85 años de edad debe continuar trabajando. Hace unos días, se lo vio visitando varios programas de televisión, junto al también mítico “Zambo” Cavero y a la mejor intérprete criolla que tenemos: Lucía de la Cruz. Promocionaba, dijo, unas presentaciones con los citados. Es decir, Oscar Avilés sigue trabajando. Como cualquier artista (él no lo es) debe promocionar sus presentaciones “peñeras” en la televisión y se expone inútilmente, en lugar de dedicarse a dictar conferencias magistrales, reconocer y aconsejar nuevos talentos o compartir su rica experiencia en programas de difusión de la música criolla peruana. Está desprotegido por el Estado Peruano. Y para ganarse el sustento debe seguir trabajando, a costa de su propio prestigio.

Me pregunto: ¿Algunos de los congresistas ha hecho los méritos de don Oscar Avilés? Ninguno de ellos, estoy seguro, puede mostrar lo que él: más de 70 años difundiendo cultura. Ningún político puede exhibir, como don Oscar, una impecable y honorable hoja de de vida. Y ninguno puede decir que merece una retribución del Estado. Pero como el Estado no le reconoce su verdadero valor, nuestro eximio guitarrista, ejemplar patriota y destacado músico tiene que seguir exponiéndose públicamente en peñas y programas de televisión de dudosa calidad.

Los que no podemos ver impasibles el maltrato a don Oscar Avilés, tenemos que exigirle al Estado Peruano un sueldo equivalente al de congresista, más todos los beneficios que estos gozan, para Don Oscar Avilés, quien ha dado toda una vida por la cultura peruana. Que no sólo sean condecoraciones, sino retribuciones, porque el país debe retribuirle pecuniariamente por lo que "La Primera Guitarra del Perú" ha dado a la consolidación de nuestra identidad peruana. Que pueda tener una vida digna, acorde con su altísimo nivel, calidad, ingenio y talento. Como un acto de justicia, pero también para que los jóvenes puedan seguir sus huellas, sabiendo que al final de sus vidas tendrán el reconocimiento nacional y una vida más que decorosa y lejos de carencias materiales.

Aunque se dirá que esto es pedirle "peras al olmo", es un deber de conciencia que no puedo callar.

Aquí una clase magistral del maestro:



Y esta es una inigualable interpretación del maestro, cuando formaba parte de Los Morochucos. Prestar atención a la primera guitarra, profundamente emotiva. Así tocaba el maestro Oscar Avilés. Por eso es "La Primera Guitarra del Perú".

domingo, 26 de abril de 2009

POEMA 23, AL FINAL




Ya no.
Mil y un veces no.
No a nada.
No a todo.
El humo cubrirá la esencia,
la luz la tormenta y plenamente
el pasado antiguo será preferible al reciente.

No lo vale.
No vale que revuelva los trastos.
Nada que se recuerde,
nada que se extrañe.
Mil y un veces no.
Ya no.
A salvo
de la diatriba, encauzo la ruta.
Timón, viraje radical, plena promesa al horizonte.
Sin retorno, como son los viajes de aventura.
Sin mirar las huellas, sin tantear el camino.
Sólo adelante.
Placer al cubo, alegría perenne.
No al castigo.
Ya no.
Mil veces
no.



DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 15 de abril de 2009

POEMA 3, A LA CELEBRACIÓN





Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo
Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas
(“Viniste a posarte”- Emilio Adolfo Westphalen)



Tu mirada
perpendicular y abrasadora
ha dulcificado
el ubérrimo crepúsculo en mis ojos

Hay tanto que sentir cuando me miras
uñas sobre mi espalda
dientes sobre mis hombros
lenguas calientes
y mojadas
Orgasmos esquizofrénicos abrazos envolventes
bocanadas de silencio
cuerpos mimetizados con el gozo

Mírame
Soy desde aquella noche un holgazán en el destierro
que sólo espera beber el agua empozada
en tus ojos...




DEL LIBRO: "40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES" © 2008 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 29 de marzo de 2009

POEMA 10, A LA RUPTURA



Tu otra mano borró lo que hizo la izquierda.
Ya no hay algodón ni cielo en mis ojos bobos.
Ya no hay miel ni frutas
en mis labios torpes.
Ya no hay luz.
Ya no hay paz.
Ya no hay más.
Ni cuadrante,
ni círculo,
ni teorema.
Ni abrigo, ni calma.
Ni consuelo
en mis brutas palabras.
Mi otro yo se impone.
El tristango vuela laso.
El bandoneón es mi pulmón.
A tropezones va hasta el final.
Sin mirar atrás.
Seguro en los dedos del Hacedor.
Ágil y enrevesado.
Taciturno.
Y no lo sabes.
Andarás en lo tuyo.
Sin ver lo que a pesar de ser futuro es hoy, aquí y ahora.
Volando cual pluma de espuma en el viento.



DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2004 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 21 de marzo de 2009

ATARDECER DEL CINCO DE MAYO



El atardecer del cinco de mayo vio el último brillo de la moneda: un trozo de hombre. Vano valor y quizá maldad. Miseria empozada. Larga.
Brecha obscura donde lo infinito parece cercano.
Ya no llovieron las mágicas risas. Todo se tiñó de arenal y desierto,
La niñez de mucho color se hizo pálida. La música fue partida por el silencio.
El espasmo mató la digestión.
El atardecer del cinco de mayo.
Buscar piedras en la orilla no es buscar la orilla. El horizonte a veces es el poniente. La confusión certeza. Y viceversa. El atardecer del cinco de mayo, un día después de haber desenfundado su esperanza, caía víctima de sus propios afectos.
Pero la conciencia súbita del último instante le trajo guirnaldas que coronaron su osadía. El terco golpeteo de su insistencia le valió el postrero premio que se llevan sólo los combatientes que no le temen al ridículo y desafían permanentemente la ley de la gravedad.

Desde entonces no quedó más que la aurora.
También exhausta.
Que duró hasta que hubo que emprender el viaje sorpresivo, dejando en bandeja la cabeza decapitada de la esperanza, pero llevándose el trofeo intangible y definitivo: pudo sentir finalmente el abrazo de su hijo.


DE: EL JUEGO DE LA VIDA © 2009 Rogger Alzamora Quijano

viernes, 13 de marzo de 2009

BLANCA VARELA NO HA MUERTO



Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Como quien pinta un cielo rebosante en plato vacío, Blanca Varela ha partido con una sonrisa.
Blanca no ha muerto, la muerte no podrá con ella. Cada día, cada verso, la llevará a caminar por el espíritu que ella misma cultivó por nosotros. Blanca Varela se ha ido a paso lento. Se ha marchado sólo para dejarnos un camino lleno de letras, de versos, de exquisita percepción de la poesía. Oler lo ya vivido, oler lo ya escrito, morder el magro trozo de celeste cerdo y quedar la sustancia de la palabra en el plato.
Blanca, no ha muerto, se ha ido lentamente como vino, pero ahora lleva equipaje..
Bate sus alas y desaparece.

Curriculum vitae

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.

miércoles, 11 de marzo de 2009

POEMA 9, A LA AUSENCIA



Como la canción azul que brotó de madrugada.
Como el lápiz que sonó a melodía.
Como la mirada que buscó sustento.
Como la canción azul que buscó el viento.
Tibias huellas que de tus pasos quedaron.
Peldaños que bebieron tus pies pequeños.

Como la melodía que escribió el lápiz en la guitarra,
como la canción azul;
el candil de brillo áspero y un estrecho caos
en la brevedad del espacio.
Como la canción azul que acabó en la madrugada
serenamente desparramada sobre la cama.
Intento inútil, abrojos;
luciérnagas, grillos,
laxación y lamento;
guitarra abandono,
lápiz silencio, casta cobardía.
Como la canción azul que dejó la madrugada,
pudriéndose de amor en la ventana.
Coloratura y ocho compases
no divertimento;
adagio largo coda, buscando silencio;
cantata sin aliento;
desprecio calma y minueto.

Como la canción azul que brotó en la madrugada,
efímero verde ópalo luminiscente
que se tragó la melodía; el recuerdo voraz
que se atragantó de momentos,
la plástica sensación del olvido;
ausencia pura de casto origen;
papel blanco, guitarra muda, lápiz ausente,
voz rota.

Como la canción azul del moribundo día.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 8 de marzo de 2009

SOBRE VIVENCIA




Los rostros no eran suyos,
los enojos fueron iras,
las cadenas mortajas
y las risas silencio.
Probablemente
lo cierto terminó en duda,
el abrazo en distancia,
tal vez.
La maldición del tiempo terminó.
Perdió la visceral
necesidad de olvidar.
Soslayó y vendó los ojos del adiós.

Atravesaron inquinas y odios
y se reunieron en la fiesta
de placidez y certeza.
La undécima hora valió como la primera
y la nostalgia recaló en el deseo.

No se hubieron vencido.
No.

La derrota del tiempo tuvo víctimas:
sombra y estío.
Les sobreviven
memoria, pertenencia,
recuerdo y olvido.





DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

sábado, 7 de marzo de 2009

POEMA 13, A LA PERTENENCIA


Para Amparo


No recuerdo haber sido feliz antes de ti.
No conocí náusea mortal como la que siento cuando me faltas.
Me abrigo con tu carne y siento estos versos en mis venas.
Habitas la oquedad de mi memoria.
Disfruto tus provocaciones.
Lamento tus tristezas más que las mías
y me aplastas cuando lloras.
Hay harta madeja que soltar
en esta cometa que soltamos al viento.

Nos espera el huerto cuando nuestra jubilación.

Aún puedo traer las estrellas a tu mano.
Ha pasado apenas un parpadeo.
La mitad del otoño.
Una gota de lluvia.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © Rogger Alzamora Quijano

domingo, 22 de febrero de 2009

CONFERENCIA DE JORGE LUIS BORGES



Escribe: Rogger Alzamora Quijano


En Mayo de 1985, estando yo abstraído en problemas conceptuales en la poesía y mientras preparaba mi clase de Literatura -para que los avispados muchachos del aula no descubrieran en su joven profesor a un improvisado que por ese entonces andaba también sobre los terrenos de un amor injustificadamente correspondido- me encontré con un artículo que a su vez reproducía la conferencia magistral dictada por Jorge Luis Borges en Nueva Orleans. Días después, como una sutil coincidencia, escuché otra versión en Radio Solarmonía, la cual grabé en una cinta de audio, solamente para que luego de unos meses me fuera robada.
El objeto de mi amor se fue. Entonces, leer y escuchar al inspirador maestro fue mi Caballo de Troya con el que enfrenté la soledad.
Aquí el texto.


Señoras, señores:
He consagrado mi vida a la literatura. Es decir, a leer, a disfrutar, a meditar, a sentir, a ser feliz, a comprender, a tratar de comprender y cosechar líneas y, finalmente, a ponerlas por escrito y eventualmente publicarlas.
Mi amigo y maestro Alfonso Reyes me dijo una vez: "Publicamos nuestro libros para librarnos de ellos, para no pasar el resto de nuestras vidas corrigiendo borradores". Eso es cierto. Pero cuando publico un libro lo dejo abrirse paso. Nunca he leído un solo comentario sobre nada mío. Afuera. Dejo que el libro siga su propio camino y, entonces, pueda ir hacia otro y quizá a mejor suerte. Por supuesto he leído libros de estética: he leído a los griegos, he intentado leer a los alemanes -no siempre con éxito- y, desde ya, leído y releído el edicto de Wordsworth sobre los valores de la Naturaleza -1798, claro-. Todo eso condujo a un específico libro de estética por Croce, que depara buena lectura pero a él no lo lleva demasiado lejos.
En el curso de mi vida he debido encarar varias teorías. Me referiré a una que refuté -si bien ahora no estoy tan seguro de que se haya tratado de una refutación, en cierta medida lo fue-. Lugones, en su famoso Prólogo al Lunario Sentimental, publicado en 1907, dijo que la metáfora es el elemento esencial de la poesía. Y mucha gente pensó lo mismo, al menos la de mi generación. Tengo entendido que los chinos en vez de hablar de "universo" lo llaman "Los Diez Mil Seres"; presumo que quieren decir los diez mil arquitectos, ya que hay más de 10.000 hombres o 10.000 perros o gatos en el mundo. Estos diez mil arquitectos deben de haber logrado una combinación riquísima desde el momento en que se puede comparar cualquier cosa con cualquier otra y hasta incurrir en la atrocidad de Vicente Huidobro que descubrió en los vagones del ferrocarril las cuentas del rosario. Porque si se pudieran comparar los coches del tren con un rosario, la belleza exigiría violencia.
Por mi parte, también yo hice todo lo que pude para combinar, o sea, para provocar nuevas metáforas; y después de un tiempo sentí que quizá sólo había unas pocas metáforas esenciales.
Pensé que al margen de las que provienen de meras combinaciones de palabras tal vez sólo hubiera, digamos, cuatro o cinco metáforas -vínculos- esenciales.
De ellas, la primera sería, por supuesto, el tiempo y el río. Creo que ése era el título de una novela. Lo cierto es que basta con leerlo: se lee "el tiempo y el río" y uno siente que tiempo y río son esencialmente lo mismo. Cuando Heráclito dice que nadie baja dos veces al mismo río porque las aguas están cambiando, uno siente que él escribió esta línea para que sienta no solamente que el agua está cambiando, sino que uno está cambiando. Uno es el río. De modo que -pienso- esa metáfora esencial -tiempo y río- es una metáfora real, no un mero juego de palabras. Recuerdo una línea que Lord Tennyson escribió alrededor de 1850. Dice así "Time in flowing through the middle of the night" (El tiempo fluye en medio de la noche). Ahí pueden ustedes palpar las casas silenciosas, las ciudades dormidas y el tiempo fluyendo por su propio cauce sin que nadie lo advierta, excepto quizá Dios. ¡Qué placer! ¿Se dan cuenta? Esta es una de las metáforas esenciales: el tiempo y el río.
Y después tienen esta otra que para mí es recurrente. La idea de que la vida es sueño. Calderón escribió: "La vida es sueño", "Life is a dream". Viniendo de nosotros resulta bastante escueta, pero Shakespeare escribió: "We are such stuff/ as dreams are made on; and our little life/ is rounded with a sleep" (Estamos hechos de la misma materia de los sueños y un sueño sella nuestra exigua vida). Por supuesto, con "misma materia de los sueños", Shakespeare nos hace pensar en el hacedor de sueños, en "el tejedor de sueños". Siento que así se compagina una hermosa metáfora.
También hay otra que siempre emerge del parentesco del sueño con la muerte. En el Libro de los Reyes del Antiguo Testamento y a propósito del entierro de David se lee: "Y él durmió con sus padres". Todo el pasado se recobra "con sus padres", todas las generaciones pasadas. Otra verdadera metáfora o metáfora esencial sería la vinculación de ojos y estrellas. Existe un libro que se llama -no recuerdo el nombre del autor- Las estrellas miran hacia abajo. Uno piensa entonces en el desfile de las generaciones del hombre mientras esas estrellas indiferentes miran hacia abajo. Pero el mejor ejemplo lo encontramos en Chesterton. Dice "But I shall not be too old to see the enormous night arise, a cloud that is louder than the world, and the monster made of eyes" (Pero no seré demasiado viejo para ver la inmensa noche alzarse, una nube con más estruendo que el mundo, y el monstruo hecho de ojos). No lleno de ojos, como el monstruo en el Libro de las Revelaciones, sino hecho de ojos, y esto es realmente pavoroso.
También habría una verdadera metáfora, una metáfora esencial en el símil de mujeres con flores. Swinburne hace decir en una línea a la reina de Samotracia -una reina mítica y sin duda bella- lo siguiente: "God making roses made my face" (Dios, haciendo rosas, hizo mi cara). Ahí uno siente la belleza al mismo tiempo que la fragilidad, porque se piensa en rosas, en rosas abiertas que después pasan nada más.
De modo que pensé -dije para mí- sólo hay unas pocas metáforas esenciales, el resto consiste en destrezas, en juegos de palabras que van y vienen.
Mucho después descubrí metáforas, espléndidas metáforas que no calzarían en aquellos moldes y que me gustaría comentar con ustedes. Por ejemplo, cuando Shakespeare escribió: "The music, the food of love" (La música, el alimento del amor), siendo diferente de las otras metáforas nos parece sin embargo verdadera. También encontré una metáfora magnífica y venerable en el libro según creo de un hindú, cuya línea dice así: "Los Himalaya son la risa de Siva", las montañas terribles son la risa del terrible dios. Me pregunto si podemos ceñir esto a un molde. También descubrí en la poesía de un místico el verso siguiente: "La luna, espejo del tiempo". Uno piensa en la luna, esa cosa endeble y amarilla suspendida en el cielo y que rueda y rueda para siempre, y tiene ahí la luna endeble y el tiempo eterno.
Y, por supuesto, hay muchas frases, muchos versos que son magníficos y que no parecen realmente metáforas. Por ejemplo, cuando William Butler Yeats escribió: "That dolphin-torn, that gong-tormented sea" (ese mar desgarrado de delfines, ese mar atormentado de gongs), yo me pregunto si quiso decir algo. No lo creo. Aunque sería lo de menos... "That dolphin-torn, that gong-tormente sea" es en cierto modo mágico. En esta otra línea de su gran compatriota James Joyce: "Beside the rivering waters of" -pausa- "hither and thithering waters of" -pausa- "night" -pausa-, en esta línea quiero decir que uno dice "Beside the rivering waters of, hither and thithering waters of, night" y la luz se va desvaneciendo. Uno debe hacer alto cuando dice "the rivering waters of, hither and thithering waters of". Tiene que ser dicho en inglés -hitherthithering-, en español es abstruso, quizá en alemán, "Hither and thithering waters of, night".
Hay, entonces, versos diferentes y que nos hacen sentir una magia. Por ejemplo éstos -si bien la idea es un lugar común, son espléndidos- que nos llegan de Shakespeare: "Music to hear, why hear´st thou music sadly?". Ahora viene el martilleo, aunque "martillo" es una palabra demasiado dura, viene el hechizo, la música."Music to hear, why hear'st thou music sadly?/ Sweets with sweets war not, joy delights in joy" (Si eres música al oído, ¿por qué la música te entristece?/ Entre amantes no hay discordia, el goce goza en el goce). Para mí son magia pura.
Ahora bien, volviendo a lo que dije al comenzar, Lugones pensó que la metáfora era esencial para la poesía y, sin embargo, hasta donde yo sé, no se encuentran metáforas -o apenas una insinuación y nunca la metáfora declarada- en la poesía china y en la japonesa. No hay metáforas, según recuerdo, mientras que en el caso del inglés antiguo, por ejemplo, la poesía está hecha de metáforas. Así, cuando llaman al mar "la ruta de la ballena", la vastedad de la ballena sugiere la vastedad del mar; y al mismo tiempo, en contraste, cuando lo llaman (al mar) "camino del cisne", en un cisne infatigable dan la extensión del mar propiamente dicho.
Todo cuanto hemos hablado nos lleva a un hecho harto evidente, el hecho de que la poesía es tan misteriosa como la música y que intentar descifrarla nos enredará en nuevos juegos de música y de palabras.
Muchas gracias.

viernes, 13 de febrero de 2009

POEMA 11, A LA SOLEDAD


Y no hubo quien en la oscuridad le alumbrara
con su destello entrecortado: una luciérnaga.
Alguien que aplastara con su dedo
el silencio.

Quien lejos o cerca fuese el sustento.
El regazo.
El abrazo. La ternura.
Solo.
Sentado a la luz de la nada.
Con miles de kilos de culpas.
Desposeído.
Solo.
Como quien no existe a los ojos, ni lleva sombra.
Como quien no atrapa el aire.
Solo.
Sin tentaciones.
Sin emociones ni recuerdos. Sin tacto.
Sin pies y sin pasos;
sin dedos,
sin pelos,
sin llanto.
Sin lucha,
rendido por completo.
Solo.
Vivo y solo.
Solo y vivo.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

domingo, 1 de febrero de 2009

DÍA TRECE





¿A qué conciertos falté?
¿A qué marchas no acudí?
¿Qué mañanas me parecieron noches?
¿Qué noches no existí?
¿En qué mares no me mojé los pies?
¿Qué libros no escribí?
¿Qué sueños fueron verdad?
¿En qué cines me dormí?
¿Qué saxos fueron tambores…
sin ti?




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2007 Rogger Alzamora Quijano

miércoles, 7 de enero de 2009

POEMA 8, A LA PÉRDIDA



El viento que hoy nos envuelve ya no abriga.
Estamos cerca y nos nos reconocemos.
Nos mirarnos y no lo sabemos.
Encontrar las estrellas, pedir nada.
Hacerlo todo, pero no igual.
Podemos
encontrar a Canopus en el mismo instante
y no coincidir.
El horizonte que todo lo une,
llamar en los montes con mil ecos iguales,
tendernos al sol por un mismo calor,
y sin embargo estar distantes.

Las palabras, el cabello, el tacto, el pacto,
las promesas que no ofrecen nada.
Las brújulas que el norte pierden;
las esdrújulas sin acento,
las pantallas sin reflejo.

El viento ya no acaricia ni refresca.
Raspa, rae, carcome en silencio.
Una mirada es el negro más absoluto, un amarillo sin brillo.
Una estrella acaso es la propia noche y no el celeste.
No la esperanza.
Los ecos reciben angustia y repiten ausencia.

Escribir en el agua, sonreír desconsuelo.
Vagar la oscuridad, hablar silencios,
De qué vale un molino sin viento, de qué el recuerdo sin tacto.
De qué vale el verbo sin sujeto.




DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2009 Rogger Alzamora Quijano

lunes, 5 de enero de 2009

POEMA 6, A LA DERROTA




Perdura el tiempo y no renuncia el olvido.
La cena última renueva su sanción y condena.
La mano que hace adiós, longeva, persiste y duele fresca.
La sonrisa, mueca rictus mohín, batalla con la lágrima y pierde.
Los dientes de mi lengua hoy muerden.

Mis pies trastabillan a tientas.
El cadalso tiene mi cabeza.
Tu palabra sentencia mi libertad.

No pienso ya.
No existo.
Ni pienso ni luego existo.
No soy ni quiero ser.
Confluyen tu desdén y mi recuerdo
en la esquina fortuita.

Esquiva tu mirada,
suplica mi espera.
Perdura el tiempo y en su lugar hay más olvido.
La luz se traga el silencio,
la noche absorbe el sueño.
Las horas frescas se pudren de nostalgia.
Perdura el tiempo, muere el intento.







DE: 40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES © 2007 Rogger Alzamora Quijano